Viajeros británicos del siglo XIX

Al comienzo del siglo XIX un notable grupo de viajeros británicos exploró la costa oeste y sur de Asia Menor e identificó la mayoría de los lugares dispersos alrededor de su salvaje geografía. Estos viajeros pioneros tuvieron que hacer frente no sólo con un inhóspito terreno sobre el que rodaban o caminaban cuando era demasiado escarpado para los caballos, si no también con bandas de bandidos, astutos pachás, malaria, viruela y cólera. Thomas Abel Brimage SprattEdward Forbes fueron acompañados en su viaje a Licia por Edward Thomas Daniell, un joven pintor y grabador que iba a estudiar las antigüedades de la zona. Daniel se quedó atrás cuando Spratt y Forbes volvían a su barco, el HM Surveying Beacon (Buque Hidrográfico de Su Majestad), enfermó y murió. Spratt mismo enfermó con los mismos síntomas que Daniel y estuvo a punto de morir, quedando debilitado durante años. El capitán Beaufort, fue herido gravemente por unos cuando exploraba la costa cilicia en 1812 cuando soldados turcos abrieron fuego contra los botes del barco. Un guardia marina murió y se temió seriamente por la vida de Beaufort, que afortunadamente se recuperó. Que él y otros supervivieran es extraordinario, dados los tratamientos de la época. Para la diarrea la “Guía Médica y Quirúrgica del Viajero” de 1888 recomendaba el uso de una mezcla de plomo y opio, y para los abscesos Baker sugería el uso de una pasta mezcla de pólvora y azufre. En otra nota breve, Lord and Baines en su “Cambios y expedientes de la vida de campaña” (1876) sugiere el siguiente tratamiento para las ampollas: 

 “… no es infrecuente que los pies de aquellos no acostumbrados a largas marchas se llenes de ampollas. Si se consiguen huevos de aves de corral o salvajes, es un buen remedio romper uno o dos, dependiendo de su tamaño, en cada zapato antes de partir por la mañana.”  

 Pensar en estos exploradores pioneros marchando con los zapatos “en-huevados” es realmente cómico.    

Sir Francis Beaufort

  Entre 1810 y 1812 el capitan Francis Beaufort exploró los puertos y los fondeaderos a lo lago de la costa turca por encargo de la marina británica. Hasta hace muy poco la carta 241 del Almirantazgo, “Fondeaderos en la costa sur de Turquía“, aún usaba los planos de las exploraciones originales de Beaufort y aparte de cambios debidos a la mano del hombre tales como carreteras, hoteles, casas, chimeneas y puerts artificiales, sus meticulosas observaciones son aún adecuadas. Beaufort, en consonancia con su tiempo, era historiador, arqueólogo y naturalista aficionado, aprovechó su viaje de servicio para escribir un entretenido libro de la región: Karamania … “o una breve descripción de la costa meridional de Asia Menor y los restos de antigüedades recogidas durante una exploración de la costa en los años 1811 y 1812.” Tenía ojo para los detalles y para el relato y el libro está lleno de interesantes descripciones y anécdotas. Después de este vieja regresó para convertirse en Hidrógrafo de la Armada y fue en gran medida responsable de la reorganización del departamento e hizo de las exploraciones hidrográficas y las cartas marinas una parte importante del cometido del Almirantazgo. El es, por supuesto, el mismo Beaufort que inventó la escala de viento que lleva su nombre y que todavía usamos hoy en día.     

Escala de Beaufort

Sir Charles Fellows

Sir Charles Fellows, Thomas Spratt y Edward Forbes “redescubrieron” Licia en la década de los 40 del siglo XIX. Fellows era el cónsul británico para Asia Menor en los años 30 y 40 de dicho siglo y durante esa época exploró y examinó un gran número de antiguos asentamientos. El fue en gran medida el responsable de revelar el esplendor de Éfeso y Cnido al mundo occidental interesado, pero su gran aportación fue el redescubrimiento de Licia. A caballo y a pie visitó muchos de los lugares de las antiguas ciudades licias y probó más allá de toda duda que Licia era una entidad diferenciada con su propia cultura. Con la ayuda de la Armada británica trasladó muchas esculturas y frisos enteros al Reino Unido, muchas de las cuales están en el Museo Británico. No se anduvo con rodeos e incluso el gigantesco león de Cnido de 11 toneladas fue embalado y trasladado. En Licia su primer objetivo fue Janto y allí, con la ayuda de los marineros ingleses comandados por Spratt, desmontó y trasladó los mejores monumentos licios y los remitió al Reino Unido en los navíos de la Armada. El mejor conocido es el Monumento de las Nereidas expuesto e la sala de las Nereidas del Museo Británico.  

  Freya Stark, evocando a los marinos británicos en esta remota parte del mundo, se maravillaba de que hubieran jugado al críquet en el campamento que instalaban al pie alguna antigua ciudad, y subrayaba que era la primera vez que se practicaba este juego en Asia Menor. En ningún caso se podía imaginar la pasión por el fútbol de la Turquía contemporánea. Los viajes de Fellow por Turquía dieron lugar a varias publicaciones, muchas de las cuales han sido recopiladas  en una edición resumida Viajes e Investigaciones en Asia Menor (1852).   

Monumento a las Nereidas, Museo Británico

Una vez que las estatuas y los frisos de Janto fueran cargados en el HMS Beacon, Spratt, Edward Forbes, un naturalista abordo del barco, y Daniel permanecieron juntos y exploraron el interior.  Esto no era tan extraño como pudiera parecer. El comandante del Beacon, Thomas Graves, animaba activamente a sus jóvenes oficiales y topógrafos que miraran más allá de la costa cuando la exploraban y que se interesaran por el interior, sus costumbres e historia, en particular la historia antigua.  El trío de Spratt, Forbes y Daniel visitaron muchos lugares tierra adentro y sus viajes fueron registrados en el libro que escribieron Spratt y Forbes: Travels in Lycia, Lilyas and the Cibyratis (1852) Como ya se mencionó, Daniell murió de fiebres contraidas en Antalya y Sprat estuvo muy ceca de hacerlo cuando volvía a su barco. eran un puñado de excéntricos estos precoces viajeros. Edward Forbes es recordado en unas memorias posteriores como un personaje pintoresco deambulando como un nativo campo a través en sus excursiones:  

  “… en estas caminatas disfrutaba embutiéndose en una vieja chaqueta de tiro, llena de bolsillos; su largo cabello sobresaliendo de un sombrero de “Jim Crow” (estrafalario) le colgaba del cuello; sus pies cubiertos con un par de botas camperas primitivas, en las cuales introducía el final de sus pantalones; un vasculum (contenedor usado en botánica) botánico cruzado sobre sus hombros, y un enorme martillo haciendo las veces de bastón. Así ataviado deambulaba por colinas y valles… comiendo y danzando con los nativos, montando su tienda en las laderas, excavando en bahías y calas y usando su martillo a lo largo de estas costas”. Memoir of Forbes Wilson & Geikie. 

Sir Charles Thomas Newton  (1816–1894) también fué un notable arqueólogo, asistente del Departamento de Antigüedades del  British Museum , dejó el museo para ser viceconsul británico en Mitilene y explorar la costa e islas de Asia Menor, con la financiación de Lord Stratford de Redcliffe, entonces embajador británico en Turquía. Encontró importantes inscripciones en Calimos, descubrió las ruinas del mausoleo de Halicarnaso entre 1856-1857. Fué brillantemente asistido por  Murdoch Smith y R. Pullan. Otros notables descubrimientos fueron la estatuas alineadas en la Vía sagrada desenterradas en Dídina, al sur de Mileto, y en Cnido donde Pullan, bajo su dirección encontró el colosal león que ahora se expone en el Museo Británico.   

Estos viajeros no son tan bien conocidos como Byron y otros, pero a su manera fueron más aventureros y contribuyeron más a nuestro conocimiento de Asia Menor y las civilizaciones antiguas, incluso aunque retrospectivamente critiquemos el saqueo que realizaron de los lugares antiguos. Hubo otros memorables viajeros con posterioridad. En el siglo XX, la formidable escritora de viajes británica Freya Stark recorrió Licia en jeep, a lomos de caballos y a pie, siguiendo los pasos de Alejandro Magno y dejándonos el clásico “Alexander’s Path: From Caria to Cilicia” (Londres, 1958). También George Bean exploró y registró lugares en Licia para legarnos libros definitivos acerca de los enclaves greco-romanos a lo largo de la costa turca.  

Hoy la zona es comparativamente de fácil acceso, al menos a los sitios más importantes, aunque hay pequeños demos perdidos en las lejanas montañas del interior, apartados de las carreteras principales de la costa rocosa. Beaufort hubiera envidiado los yates y goletas con motores fiables y Fellow las buenas carreteras y nuevas pensiones. En su diario el proporciona este consejo a los futuros viajeros:  

“Una tienda de campaña es el primer requisito, las antiguass ciudades y lugares del mayor interés están frecuentemente alejadas de las ciudades modernas o “khans”; y una buena tienda hace al viajero considerablemente independiente del estado de salud de la ciudad. Es deseable que la tienda sea de material impermeable” Journal 1839 Sir Charles Fellows.

Enlaces:  

Lycian Turkey – Discover the Beauty of Ancient Lycia  

 Esta página es una traducción del nunca bien ponderado libro de Rod Heikell, con un añadido sobre Newton, los errores, los vínculos y enlaces y las ilustraciones los puse yo.

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