Alejandro

Busto de Alejandro

Durante todo el crucero que vamos a realizar, llega un punto en la historia de cada lugar por el que vamos a pasar en que llega Alejandro Magno. Su viaje de conquista pasó por los mismos lugares que vamos a pasar nosotros pero en dirección contraria. Hubo un día en que toda la península de Anatolia (como parte de  un enorme imperio) estuvo bajo su dominio.

Alejandro III de Macedonia, Alejandro Magno; griego Μέγας Αλέξανδρος, Megas Alexandros; (n. Pella, 20 de julio de 356 a. C.– Babilonia, 13 de junio de 323 a. C.),fue el rey de Macedonia desde 336 a. C. hasta su muerte y está considerado como uno de los líderes militares más importantes de la Historia, por su conquista del Imperio persa.

Tras consolidar la unificación de varias ciudades-estado de la antigua Grecia que estuvieron bajo el dominio de su padre, Filipo II de Macedonia, poniendo fin a la rebelión de los griegos del sur tras la muerte de éste, Alejandro conquistó el Imperio persa, incluyendo Anatolia, Siria, Fenicia, Judea, Gaza, Egipto, Bactriana y Mesopotamia, expandiendo las fronteras de Macedonia hasta la región del Punjab.

Antes de su muerte, Alejandro había planeado volver hacia el oeste y conquistar Arabia, la península Itálica e Iberia, además de continuar la expansión hacia el Oriente y encontrar el fin del mundo, idea que Aristóteles, su tutor durante la adolescencia, le había inculcado contándole historias sobre un lugar donde la Tierra acababa y empezaba el Gran Mar Exterior.

Alejandro promovió la incorporación de persas en el ejército y la administración a través de lo que ha sido definido por algunos académicos como una «política de fusión», y favoreció el matrimonio de miembros de su ejército con mujeres persas. Él mismo se casó con dos mujeres persas de noble cuna.

Tras doce años de continuas campañas militares, Alejandro murió, posiblemente de malaria, fiebre tifoidea o encefalitis vírica. Su único hijo legítimo, Alejandro, nació después de su muerte y fue asesinado por Casandro a los 13 años. Eso dejó el imperio a merced de sus generales, conocidos como los diádocos (sucesores), que lo fraccionaron y repartieron. Más de tres siglos después de dominio y colonización griega en áreas tan lejanas moría Cleopatra, la última descendiente de Ptolomeo I Sóter, uno de estos diádocos. Con este hecho acabó el período conocido como helenístico o alejandrino, que fusionó las culturas griega y mesoriental.

Su legado ha quedado reflejado en la historia y la mitología de occidente y oriente, y sus conquistas inspiraron una tradición literaria en la que aparece como un héroe legendario similar a Aquiles, o como el «maldito Alejandro» del libro zoroastra de Arda Viraf por su conquista del Imperio persa y la destrucción de su capital, Persépolis.

Con sus acciones extendió ampliamente la influencia de la civilización griega y preparó el camino para los reinos del período helenístico y la posterior expansión de Roma. Los romanos, y en particular las clases dominantes de las que salían los Césares, eran grandes estudiosos y admiradores de Alejandro. Fue además gran amante de las artes, consciente del poder de propaganda que puede tener el arte,  controló la reproducción de su efigie, cuya realización sólo autorizó a tres artistas: un escultor, Lisipo, un orfebre y un pintor, Apeles. Los biógrafos de Alejandro cuentan que éste tenía en gran aprecio al pintor y que visitaba con frecuencia su taller y que incluso se sometía a sus exigencias.

Nacimiento e infancia

Hijo de Filipo II, rey de Macedonia (dinastía de los Argéadas), y de Olimpia, princesa de la Casa Real de Epiro.

Alejandro tenía el hábito de inclinar ligeramente la cabeza sobre el hombro derecho, era físicamente de hermosa presencia, de baja estatura con cutis blanco, cabello ondulado de color castaño claro y ojos heterócromos (uno marrón —el izquierdo— y otro gris).

Su educación fue inicialmente dirigida por Leónidas, un austero y estricto maestro macedonio que daba clases a los hijos de la más alta nobleza que lo inició en educación física pero también académica. Lisímaco, un profesor de letras bastante más amable, se ganó el cariño de Alejandro llamándole Aquiles y a su padre, Peleo. A los 13 años fue puesto bajo la tutela de Aristóteles, que sería su maestro en la retirada  Mieza y le daría lecciones sobre política, elocuencia y la historia natural.  Alejandro se sabía de memoria los poemas homéricos y todas las noches colocaba la Ilíada debajo de su cama. También leyó con avidez a Heródoto y a Píndaro.

Muy pronto (340 a. C.) su padre lo asoció a tareas del gobierno nombrándolo regente, a pesar de su juventud. En el 338 a. C. dirigió la caballería macedónica en la batalla de Queronea, siendo nombrado gobernador de Tracia ese mismo año. Desde pequeño, Alejandro demostró las características más destacadas de su personalidad: activo, enérgico, sensible y ambicioso. Es por eso que, a pesar de tener apenas 16 años, se vio obligado a repeler una insurrección armada. Se afirma que Aristóteles le aconsejó esperar para participar en batallas, pero Alejandro le respondió: «Si espero perderé la audacia de la juventud.»

Se cuentan numerosas anécdotas de su niñez, siendo la más referida aquella que narra Plutarco: Filipo II había comprado un gran caballo al que nadie conseguía montar ni domar. Alejandro, aun siendo un niño, se dio cuenta de que el caballo se asustaba de su propia sombra y lo montó dirigiendo su vista hacia arriba, hacia el Sol. Tras domar a Bucéfalo, su caballo, su padre le dijo: «Macedonia es demasiado pequeña para ti.» En efecto, Alejandro quedaba libre para empezar la guerra contra Persia.

Un nuevo matrimonio de su padre, que podría llegar a poner en peligro su derecho al trono (no conviene olvidar que el mismo Filipo fue regente de su sobrino hasta la mayoría de edad, pero se adueñó del trono) lo alejó de él. Es famosa la anécdota de cómo, en la celebración de la boda, el nuevo suegro de Filipo (un poderoso noble macedonio llamado Átalo) rogó por que el matrimonio diera un heredero legítimo al rey, en alusión a que la madre de Alejandro era una princesa de Epiro y que la nueva esposa de Filipo, siendo macedonia, daría a luz a un heredero totalmente macedonio y no mitad macedonio y mitad epirota como Alejandro, con lo cual sería posible que se relegara a este último de la sucesión. Alejandro se enfureció y le echó encima el contenido de su copa, espetándole: «Y yo ¿qué soy? ¿un bastardo?» Cuando Filipo, borracho, se acercó a poner orden, Alejandro se burló diciendo «Quiere cruzar Asia, pero ni siquiera es capaz de pasar de un lecho a otro sin caerse.» La historia le valió la ira de su padre, teniendo que huir. Sin embargo, terminaría por perdonarle.

Ascenso al poder

Después del asesinato de Filipo en el año 336 a. C. por Pausanias, un capitán de su guardia, Alejandro tomaría las riendas de Macedonia a la edad de 20 años como resultado de una conspiración que es atribuida generalmente a una historia amorosa de Filipo pero que se sospecha pudo ser planeada por Olimpia, madre de Alejandro, o por los persas.

Tras suceder a su padre, Alejandro se encontró con que debía gobernar un país radicalmente distinto de aquel que heredó Filipo II veintitrés años antes, ya que Macedonia había pasado de ser un reino fronterizo pobre desdeñado por los griegos a un territorio que tras el reinado de Filipo, se consideraba como parte de la Hélade y un poderoso estado militar de fronteras consolidadas con un ejército experimentado, que dominaba indirectamente a Grecia a través de la Liga de Corinto. En un discurso, puesto en boca de Alejandro por Arriano, se describía la transformación del pueblo macedonio en los siguientes términos:

Filipo os encontró como vagabundos y pobres, la mayoría de vosotros llevaba por vestidos pieles de ovejas, erais pastores de parvos ganados en las montañas y sólo podíais oponer escasas fuerzas para defenderos de los ilirios, los tribalios y los tracios en vuestras fronteras. Él os dio capas en lugar de pieles de oveja y os trajo desde las cimas de las montañas a las llanuras, él hizo que presentarais batalla a los bárbaros que eran vecinos vuestros, de tal modo que ahora confiáis en vuestro propio coraje y no en las fortificaciones. Él os convirtió en moradores de ciudades y os civilizó merced al don de leyes excelentes y buenas costumbres.

La muerte del gran Filipo supuso que toda la Grecia sometida por él se alzase en armas contra Alejandro ante la aparente debilidad de la monarquía macedonia. No obstante, Alejandro III demostró rápidamente su destreza militar atravesando la Tesalia para someterla nuevamente (ya había sido conquistada por Filipo), y acto seguido venció a los griegos tomando y destruyendo Tebas, y obligando a Atenas a reconocer su supremacía haciéndose nombrar Hegemon, título que ya había ostentado su padre y que lo situaba como gobernante de toda Grecia consolidando así la hegemonía macedónica, tras lo cual Alejandro se dispuso a cumplir su último proyecto: conquistar el Imperio persa.

Periodo de conquistas.

La Conquista de Persia

Alejandro combate contra el rey persa Darío III en la batalla de Issos. Detalle del mosaico de la Casa del Fauno de Pompeya

Alejandro pretendía llevar a cabo el plan de su padre y liberar a los más de 10.000 griegos que se encontraban bajo el dominio persa en Asia Menor para incorporarlos al resto del mundo heleno por lo que decidió invadir Asia Menor, en donde los persas ofrecieron débil resistencia y fueron vencidos en la Batalla del Gránico, a orillas del riachuelo Gránico, donde los sátrapas le hicieron frente con un ejército de 40.000 hombres comandado por el astuto Memnón de Rodas compuesto en su mayor parte por griegos mercenarios. En este combate, Alejandro estuvo cerca de la muerte, pues un persa trató de asesinarlo por la espalda, pero salvó la vida, gracias a Clito, su fiel amigo, que de un sablazo derribó al agresor. Las ciudades griegas de las costas se entregaron ya sea por miedo o por querer ser liberadas.

El nudo Gordiano A finales de 334 a. C. decidió invernar en Gordión, antigua capital de Frigia. Allí se encontraba un famoso carro real, sujeto a un nudo complicadísimo. Según el oráculo de Gordión, quien supiera deshacerlo conquistaría Asia. No se sabe si Alejandro desató el nudo pacientemente o si lo partió con su espada. En cualquier caso, la tormenta que siguió al hecho fue interpretada como un claro signo de que Zeus lo aprobaba.

Una contraofensiva marítima de los persas en el Egeo, al mando de Memnón de Rodas y su flota, puso en peligro a la Grecia continental, pero esta amenaza se detuvo después de la victoria de Alejandro sobre Darío III en la batalla de Issos (pequeña llanura situada entre las montañas y el mar cerca de Siria) en el 333 a. C., en la cual, el rey Darío huyó amparado en la oscuridad de la noche dejando en el campo de batalla sus armas y su manto púrpura. El rey tomó conciencia de la amenaza y envió propuestas de negociación, que fueron desestimadas. La familia de Darío III fue capturada en el interior de una lujosa tienda. Alejandro trató a todos con gran cortesía y les manifestó que no tenía ninguna cuestión personal contra Darío, sino que luchaba contra él para conquistar Asia.

Alejandro conquistó fácilmente Fenicia, con excepción de la isla de Tiro, debiendo mantener un largo asedio (de enero a agosto de 332 a. C.), conocido como el Sitio de Tiro. Conquistada Tiro, Alejandro pensó que podía seguir conquistando a su antojo y se dirigió a Egipto, en donde se hizo proclamar «Hijo de Amón», título reservado sólo para los faraones. Allí fue bien recibido por los egipcios, quienes le apoyaban por su lucha contra los persas. En esa época controló la situación de rebeldía en Anatolia y el Egeo, de tal modo que en la primavera del 331 a. C., desde Tiro, organizó los territorios conquistados. Darío, con un ejército más numeroso, decidió hacerle frente en Gaugamela a orillas del Tigris, pero apenas logró salvar su vida, ya que pese a la superioridad numérica se vio derrotado por el genio militar del joven rey macedonio.

Así Alejandro con su ejercitó logro entrar a Babilonia quedando a las puertas del propio territorio persa. En el año 331 a.c., el ejercito panehelénico invadió Persia entrando facilmente a Susa capital elegida por el Gran Rey Darío I. A la vez que el vencido monarca persa Darío III huía hacia el interior de territorio persa en busca de fuerzas leales para enfrentar nuevamente a Alejandro.

Alejandro procedió cuidadosamente ocupando las ciudades, apoderandose de los caudales persas y asegurandose las lineas de abastecimiento. Desde Susa pasó a Persépolis, capital ceremonial del Imperio Aqueménida, donde sucedió una terrible destrucción para después dirigirse hacia Ecbatana en persecución del derrotado monarca persa. En ambas ocasiones, el Gran Rey persa escapó huyendo. Darío fue traicionado por sus nobles y asesinado. Alejandro habría de honrar a su otrora rival y enemigo y perseguir a sus asesinos.

Los extranjeros que vivían en Persia se sintieron identificados con Alejandro y se comprometieron con él para venerarle como nuevo gobernante. En su idea de conquista también estaba la de querer globalizar su imperio mezclando distintas razas y culturas. Los sátrapas en su mayoría fueron dejados en su puesto, aunque supervisados por un oficial macedonio que controlaba el ejército.

En el 330 a. C. Filotas, hijo de Parmenión, fue acusado de conspirar contra Alejandro y asesinado junto con su padre (por miedo a que éste se rebelara al enterarse de la noticia). Asimismo, el primo de Alejandro, Amintas, fue ejecutado por intentar pactar con los persas para ser el nuevo rey (de hecho, era el legítimo sucesor). Tiempo después hubo una nueva conjura contra Alejandro, ideada por sus pajes, la cual tampoco logró su objetivo. Tras esto, Calístenes (quien hasta ese momento había sido el encargado de redactar la historia de las travesías de Alejandro) fue considerado como impulsor de este complot, por lo que fue condenado a muerte. Sin embargo, él se quitó antes la vida.

Uno de sus generales más queridos del último ejército legado por su padre fue Clito, apodado «El Negro», al que Alejandro nombraría antes de este incidente sátrapa de Bactriana. Alejandro, adoptando la costumbre persa de la proskynesis, pretendió ser adorado como un dios. En un banquete, su amigo Clito, cansado de tantas lisonjas y de oír cómo Alejandro se proclamaba mejor que su padre Filipo, le dijo indignado: «Toda la gloria que posees es gracias a tu padre»; incorporándose volvió a gritarle: «Sin mí, hubieras perecido en el Gránico.»

Alejandro, que estaba ebrio, buscó su espada, pero uno de los guardias la ocultó. Clito fue sacado del lugar por varios amigos, pero regresó por otra puerta, y mirando fijamente al conquistador, repitió un verso de Eurípides: «Qué perversa costumbre han introducido los griegos.» Alejandro arrebató una lanza a uno de los guardias y mató a Clito, que se desplomó en medio del estupor de los presentes. Arrepentido del crimen, pasó tres días encerrado en su tienda y algunos afirman que hasta trató de suicidarse a consecuencia de la muerte de su amigo.

Tras muchas peripecias y conquistas, Alejandro había invadido la Sogdiana y la Bactriana, se había casado con la princesa Roxana, y llevaría a su ejército a atravesar el Hindu Kush y a dominar el valle del Indo, con la única resistencia del rey indio Poros en el río Hidaspes.

A sus 32 años, su imperio se extendía hasta el valle del Indo por el Este y hasta Egipto por el Oeste, donde fundó la famosa ciudad de Alejandría. Fundador prolífico de ciudades, esta ciudad egipcia habría de ser con mucho la más famosa de todas las Alejandrías fundadas por el también faraón Alejandro. De las 70 ciudades que fundó, 50 de ellas llevaban su nombre.

Alejandro y Egipto

La cultura del Antiguo Egipto impresionó a Alejandro desde los primeros días de su estancia en este país. Los grandes vestigios que él veía por doquier le cautivaron hasta el punto que quiso faraonizarse como aquellos reyes casi míticos. La Historia del Arte nos ha dejado testimonio de estos hechos y apetencias. En Karnak existe un relieve donde se ve a Alejandro haciendo las ofrendas al dios Amón, como lo hace un converso. Viste la indumentaria faraónica.

Invasión de la India

Tras la muerte de Espitámenes y su boda con Roxana (Roshanak en bactriano) para consolidar sus relaciones con las nuevas satrapías de Asia Central, en el 326 a. C. Alejandro puso toda su atención en el subcontinente indio e invitó a todos los jefes tribales de la anterior satrapía de Gandara, al norte de lo que ahora es Pakistán para que vinieran a él y se sometieran a su autoridad. Taxiles, gobernador de Taxila, cuyo reino se extendía desde el Indo hasta el Hidaspes, aceptó someterse pero los rajás de algunos clanes de las montañas, incluyendo los aspasioi y los assakenoi de la tribu de los kambojas, conocidos en los textos indios como ashvayanas y ashvakayanas (nombres que se refieren a la naturaleza ecuestre de su sociedad, de la raíz sánscrita ashva, que significa ‘caballo’), se negaron a ello.

Alejandro luchó contra los kamboja,  los aspasioi (que le hirieron en el hombro con un dardo), los assakenoi que le hirieron de gravedad en el tobillo. Cuando el rajá de Masaga murió en combate su vieja madre, Cleofis, asumió el control total del ejército, lo que empujó también a otras mujeres del lugar a luchar por lo que Alejandro sólo pudo controlar Masaga recurriendo a estratagemas políticas y actos de traición. Según Curcio, «Alejandro no sólo mató a toda la población de Masaga, sino que redujo sus edificios a escombros». Una matanza similar ocurrió en Ora, otro bastión de los assakenoi. Otros assakenoi huyeron a una alta fortaleza llamada Aornos donde Alejandro los siguió de cerca y venció tras cuatro días de sangrienta lucha, provocando una masacre.

Sisikottos, que había ayudado a Alejandro en esta campaña, fue nombrado gobernador de Aornos. Tras reducir Aornos, Alejandro cruzó el Indo y luchó y ganó una batalla épica contra el gobernador local Poros, que controlaba la región del Punyab, en la Batalla del Hidaspes del 326 a. C. Tras la batalla, Alejandro , impresionado por la valentía de Poros le nombró sátrapa de su propio reino al que añadió incluso algunas tierras. Alejandro llamó Bucéfala a una de las dos ciudades que había fundado, en honor a su caballo muerto durante la contienda del Hidaspes.

Al este del reino de Poros, cerca del río Ganges, estaba el poderoso imperio de Magadha gobernado por la dinastía Nanda. Temiendo la perspectiva de tener que enfrentarse con otro gran ejército indio y cansados por una larga campaña, el ejército macedonio se amotinó en el río Hífasis (actualmente, río Beas), negándose a seguir hacia el este por lo que, este río marca el límite más oriental de las conquistas de Alejandro.

Alejandro, tras reunirse con su oficial Coeno, se convenció de que era mejor regresar y se dirigió al sur. Por el camino su ejército se topó con los malios. Los malios eran las tribus más aguerridas del sur de Asia por aquellos tiempos. El ejército de Alejandro se enfrentó a ellos y asaltó la ciudadela malia. Fue herido gravemente por una flecha malia en el pulmón. Creyendo que su rey había muerto, sus soldados tomaron la ciudadela y no perdonaron la vida a ningún hombre, mujer o niño. Gracias al esfuerzo de su cirujano, Critodemo de Cos, Alejandro sobrevivió a esa herida. Los malios supervivientes se rindieron y pudo continuar su marcha.

Alejandro envió a la mayor parte de sus efectivos a Carmania (al sur del actual Irán) con su general Crátero, y ordenó montar una flota para explorar el Golfo Pérsico bajo el mando de su almirante Nearco, mientras que él conduciría al resto del ejército de vuelta a Persia por la ruta del sur a través del desierto de Gedrosia (ahora parte del sur de Irán y de Makrán, en Pakistán).

Alejandro dejó refuerzos en la India. Nombró a su oficial Peitón sátrapa del territorio del Indo, cargo que éste ocuparía durante los próximos diez años hasta el 316 a. C., y en el Punyab dejó a cargo del ejército a Eudemos, junto con Poros y Taxiles. Eudemos se convirtió en gobernador de una parte del Punyab después de que éstos murieran. Él y Peitón volvieron a occidente en el 316 a. C. con sus ejércitos. En el 321 a. C., Chandragupta Maurya fundó el Imperio Maurya en la India y derrotó a los sátrapas griegos.

Mapa que muestra la máxima extensión del imperio de Alejandro, la ruta seguida por este a lo largo de sus conquistas, y la Alejandrías fundadas por él

Últimos años

Tras enterarse de que muchos de sus sátrapas y delegados militares habían abusado de sus poderes en su ausencia, Alejandro ejecutó a varios de ellos como ejemplo mientras se dirigía a Susa. Como gesto de agradecimiento, Alejandro pagó las deudas de sus soldados, y anunció que enviaría a los veteranos más mayores a Macedonia bajo el mando de Crátero, pero sus tropas malinterpretaron sus intenciones y se amotinaron en la ciudad de Opis, negándose a partir y criticando con amargura su adopción de las costumbres y forma de vestir de los persas, así como la introducción de oficiales y soldados persas en las unidades macedonias. Alejandro ejecutó a los cabecillas del motín, pero perdonó a las tropas. En un intento de crear una atmósfera de armonía entre sus súbditos persas y macedonios, casó en una ceremonia masiva a sus oficiales más importantes con persas y otras nobles de Susa, pero pocas de esas parejas duraron más de un año. Mientras tanto, en su regreso, Alejandro descubrió que algunos hombres habían saqueado la tumba de Ciro el Grande, y los ejecutó sin dilación, ya que se trataba de los hombres que debían vigilar la tumba que Alejandro honraba.

En su intento de mezclar la cultura persa y la griega entrenó a un regimiento de muchachos persas para combatir a la manera macedonia. La mayoría de los historiadores creen que Alejandro adoptó el título real persa de Shahanshah (‘Rey de Reyes’). Tras viajar a Ecbatana para recuperar lo que quedaba del tesoro persa, su amigo más íntimo y posiblemente también su amante, Hefestión, murió a causa de una enfermedad o envenenado. Alejandro lloró su muerte durante seis meses

Muerte de Alejandro

El 13 de junio del 323 a. C., Alejandro murió en el palacio de Nabucodonosor II de Babilonia. Le faltaba poco más de un mes para cumplir los 33. Existen varias teorías sobre la causa de su muerte, que incluyen envenenamiento por parte de los hijos de Antípatro (Casandro y Yolas, siendo éste último copero de Alejandro) u otros, enfermedad (se sugiere que pudo ser la fiebre del Nilo), o una recaída de la malaria que contrajo en el 336 a. C.

Se sabe que el 2 de junio Alejandro participó en un banquete organizado por su amigo Medio de Larisa. Tras beber copiosamente, inmediatamente antes o después de su baño, le metieron en la cama por encontrarse gravemente enfermo. Los rumores de su enfermedad circulaban entre las tropas, que se pusieron cada vez más nerviosas. El 12 de junio, los generales decidieron dejar pasar a los soldados para que vieran a su rey vivo por última vez, de uno en uno. Ya que el rey estaba demasiado enfermo como para hablar, les hacía gestos de reconocimiento con la mirada y las manos. El día después, Alejandro ya estaba muerto.

Sucesión

En su lecho de muerte, sus generales le preguntaron a quién legaría su reino. Ya que Alejandro no tenía ningún heredero legítimo y obvio (su hijo Alejandro IV nacería tras su muerte, y su otro hijo era de una concubina, no de una esposa), era una cuestión de vital importancia. Se debate mucho lo que Alejandro respondió: algunos creen que dijo Krat’eroi (‘al más fuerte’) y otros que dijo Krater’oi (‘a Crátero’). Esto es posible porque la pronunciación griega de ‘el más fuerte’ y ‘Crátero’ difieren sólo por la posición de la sílaba acentuada. La mayoría de los historiadores creen que si Alejandro hubiera tenido la intención de elegir a uno de sus generales obviamente hubiera elegido a Crátero porque era el comandante de la parte más grande del ejército, la infantería, porque había demostrado ser un excelente estratega, y porque tenía las cualidades del macedonio ideal. Pero Crátero no estaba presente, y los otros pudieron haber elegido oír Krat’eroi, ‘el más fuerte’. Fuera cual fuese su respuesta, Crátero no parecía ansiar el cargo. Entonces, el imperio se dividió entre sus sucesores (los diádocos).

Tumba de Alejandro

El cuerpo de Alejandro se colocó en un sarcófago antropomorfo de oro, que se puso a su vez en otro ataúd de oro y se cubrió con una capa púrpura. Pusieron este ataúd junto con su armadura en un carruaje dorado que tenía un techo abovedado soportado por peristilos jónicos. La decoración del carruaje era muy lujosa.

Según una leyenda, se conservó el cadáver de Alejandro en un recipiente de arcilla lleno de miel (que puede actuar como conservante) y metido en un ataúd de cristal. Claudio Eliano cuenta que Ptolomeo robó el cuerpo mientras lo llevaban a Macedonia y lo trajo a Alejandría, donde se mostró hasta la Antigüedad Tardía. Ptolomeo IX, uno de los últimos sucesores de Ptolomeo I, reemplazó el sarcófago de Alejandro por uno de cristal, y fundió el oro del original para acuñar monedas y saldar deudas que surgieron durante su reinado. Los ciudadanos de Alejandría se mostraron horrorizados por esto y poco después Ptolomeo IX fue asesinado.

Se dice que el emperador romano Calígula saqueó la tumba, robando la coraza de Alejandro para ponérsela. Alrededor del 200 d. C., el emperador Septimio Severo cerró la tumba de Alejandro al público. Su hijo y sucesor, Caracalla, admiraba mucho a Alejandro y visitó la tumba durante su reinado. Tras esto, los detalles sobre el destino de la tumba son confusos.

Testamento

Algunos autores clásicos, como Diodoro, relatan que Alejandro dio detalladas instrucciones por escrito a Crátero poco antes de su muerte. Aunque Crátero ya había empezado a cumplir órdenes de Alejandro, como la construcción de una flota en Cilicia para realizar una expedición contra Cartago, los sucesores de Alejandro decidieron no llevarlas a cabo, basándose en que eran poco prácticas y extravagantes. El testamento, descrito en el libro XVIII de Diodoro, pedía expandir el imperio por el sur y el oeste del Mediterráneo, hacer construcciones monumentales y mezclar las razas occidentales y orientales.

Legado y división del imperio

A la muerte de Alejandro quedaron ciertos personajes como familiares y herederos como su madre Olimpia, su esposa Roxana, su hijo Alejandro, su amante Barsine y su hijo Heracles, personajes que fueron víctimas mortales del odio del despiadado y ambicioso Casandro, su sucesor en el poder, y su probable asesino, asunto éste que, según ciertos historiadores, no se debe juzgar con la óptica actual, sino con la de aquellos tiempos.

Dichos personajes eran Filipo Arrideo (que llegó a ser por poco tiempo Filipo III de Macedonia), hijo de Filipo II y hermanastro de Alejandro, más su esposa Eurídice (joven macedonia, mandada asesinar por Olimpia de Epiro después de la muerte de Filipo Arrideo). Roxana, princesa bactriano-persa viuda de Alejandro, embarazada; fue su última esposa, mandada asesinar por Casandro. Más tarde nació su hijo llamado también Alejandro, que llegó a ser Alejandro IV por poco tiempo, pues a los 13 años fue también asesinado por orden de Casandro. Había asimismo dos viudas más de Alejandro, hijas del rey Darío, Barsine-Estatira (su primera esposa con quien concibió un hijo, cuyo embarazo no llegó a término) y su hermana Parisatis. Aquí ocurre una paradoja, pues la primera mujer con la que Alejandro mantuvo una relación se llamaba también Barsine. Era esposa de Memnón de Rodas, mercenario griego que luchaba por Darío. Se dice que tuvo al primogénito de Alejandro, Heracles, aunque muchos argumentan que se trataba de una argucia para conseguir poder y que Heracles no era vástago del Magno. De todas formas, tanto ella como su hijo fueron mandados asesinar por Casandro en el 309 a. C.

En el transcurso de unos pocos años, no quedó ningún miembro de la familia de Alejandro Magno. El reino también sufrió grandes divisiones a causa de disputas entre los generales más cercanos a Alejandro. Muchos trataron de mantener el imperio unido pero bajo su mando, lo que generó una sucesión de batallas y campañas que derivaron en la división en varios reinos independientes que fundaron sus dinastías.

  • Dinastía Ptolemaica: Ptolomeo estuvo desde un primer momento en Egipto y se mantuvo aislado y estable desde el principio.
  • Dinastía Antigónida: con centro en Macedonia y con el hijo de Antígono Monoftalmo, Demetrio como rey; esta dinastía conquistó su reino a Casandro y ocupó también Grecia.
  • Dinastía Seléucida: Con base en Babilonia y Siria, Seleuco dominó después un territorio más amplio, ya que se adueñó de Asia que estaba en poder de Antígono.
  • Lisímaco obtuvo Tracia y Asia Menor pero no logró una sucesión.

Hasta aquí el artículo de Wikipedia, apresurada y burdamente transcrito y (escasamente) resumido.

Si quieres ampliar esto

El libro: Alejandro el Grande, Conquistador del Mundo

Robin Lane Fox (nacido en 1946) es un historiador y académico inglés, que ejerce de profesor titular en la Universidad de Oxford, enseñando Historia Antigua. Es el padre de la famosa creadora de lastminute.com, Matha Lane Fox. Ha escrito numerosos libros y artículos, incluyendo: Alexander the Great, la biografía más vendida del macedonio, publicada en España bajo el nombre “Alejandro el Grande, Conquistador del Mundo” por editorial El Acantilado

Lane Fox ha enseñado literatura griega y romana, así como historia de Grecia y Roma, e historia de los comienzos del Islam. Fue el asesor histórico de la película Alejandro Magno, de Oliver Stone, en donde además realizó un cameo como extra haciendo de un hetairoi en la Batalla de Gaugamela.

Entrevista en El País de Jacinto Antón (16/02/2008) “Las Guerras de Alejandro”

Esta es una cita de una entrevista de Lane Fox para la página archeology.org y publicada en la Archeology Magazine

Los historiadores, que no ven bien las guerras sin justificación ni las matanzas, ahora consideran a Alejandro excepcionalmente salvaje y cada vez más propenso a matar. Sus más viejos contemporáneos recuerdan a Hitler o Stalin (…) Hay historiadores modernos que, detestando el «imperialismo», intentan barrer estos movimientos considerándolos «pragmáticos» o muy limitados. Creo que sus prejuicios modernos les conducen a mal puerto, como les ocurre a muchos otros. Alejandro nació rey — no derrocó una constitución, como Hitler. No tenía ni idea de qué era la limpieza étnica o racial. Quería incluir a los pueblos conquistados en su nuevo reino, el de Alejandro, mientras sus súbditos, por supuesto, pagaban tributos y no podían rebelarse. Aquí la entrevista completa.

Wikipedia en castellano:

Otros

Otras fuentes en inglés en la red:

  • Pothos.org is a decade-old site run by a collection of very dedicated and knowledgeable Alexanderphiles. Your most arcane question about his life and campaign will be either correctly answered or hotly debated in the forum.
  • Livius.org provides interesting information not only on Alexander, but on the Persians, Sogdians, Bactrians, and so many other peoples who encountered and fought the Macedonians on their campaign east.
  • Alexander of Macedon – Biography and details of his conquest. Includes maps and illustrations of the campaign, coinage and photographs.
  • Alexander the Great – Review the life of this emperor, and view a list of related books.
  • Alexander the Great – Biography and battles of Alexander the Great, king of Macedonia.
  • Alexander the great – Succinct summary of highlights of Alexander’s life. Some pages in French with related advertising.
  • Alexander the Great: A Bibliography – A scholarly bibliography of books, monographs and collections in PDF, maintainted by Macedonian historian Waldermar Heckel.
  • Alexander the Great [About.com] – Resources on Alexander’s youth and life, his battles and campaigns, the ancient sources, and timelines.
  • Alexander the Great of Macedon – Detailed, illustrated web site on the life of Alexander, Phillip II, and his Macedonian environment.
  • Alexander the Great Project – Alexander’s early life, on the Macedonian throne, the battles in Persia, India, Egypt, marriage and his death.
  • Alexander the Great: World Conqueror – Historical resource provides an entertaining overview of Alexander’s adventures and personality.
  • Alexander’s Dream of a United Nations – Argues that an Asokan Pillar at Delhi is an altar of Alexander and that an Indian conspiracy assassinated him.
  • Army of Alexander the Great – Succinct overview with detailed bibliography of Alexander’s army within the context of ancient Greek warfare.
  • Beyond Renault: Alexander the Great in Fiction – Extensive list of representations of Alexander in fictional print mediums and some video; includes reviews of many of the listed works by an Alexander specialist.
  • Four Stories of Prince Al – Some of the legends about the famous youth who would one day conquer the known world.
  • Gordian Knot – A metaphor for an intractable problem, solved by a bold stroke.
  • The Great Homepage of Alexander, or Something Like That – A brief, selective history of Alexander’s life, with illustrations.
  • Hephaistion – Philalexandros – Interesting web-site devoted to Alexander’s closest friend, Hephaistion, with relevant information about Alexander.
  • History House: Alexander the Great – Short irreverent biography that picks out several incidents from Alexander’s life.
  • History of Macedonia – Useful overview of Macedonian history before and after Alexander the Great.
  • The Museums of Macedonia: Royal Tombs – The Macedonian museum housing the remarkable Vergina Tomb finds of Alexander the Great’s family. Summary of treasures found and history of the excavations.
  • The Royal Tomb II at Vergina Reveals Alexander the Great – A 12-year study of the destiny of Alexander the Great and his family’s relics indicates that they lie in the royal tombs of Vergina.

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