Cuarto destino: Bozburun

Bozburun en el extremo norte del golfo de Yeşilova

Bozburun (cabo gris) es una pequeña localidad costera on categoría de municipio, que pertenece al distrito de Marmaris. Tiene unos 2.000 habitantes. Está situada en la pequeña península del mismo nombre, que se extiende paralela al sur de la de Datça, en el extremo norte del golfo de Yesilova.

Este pueblo vivió siempre del mar, y lo sigue haciendo, aunque ahora el maná llega en forma de goletas que desembarcan a sus pasajeros por un día. Los visitantes también llegan por carretera desde Marmaris, buscando tranquilidad. Sigue habiendo pescadores y apicultura (su miel de tomillo es famosa). Los viejos astilleros de rivera de la zona que reparaban y construían  unas pocas unidades de pequeños barcos de pesca, ahora construyen sobre todo goletas para los cruceros azules. Antíguamente la región de Bozburun era famosa por sus canteras de mármol, lo que para algunos es el origen del nombre de la capital del distrito, Marmaris. Aún en el siglo XIX estaban en actividad, como menciona el viajero inglés  Charles Texier.

Cada vez quedan menos buceadores de esponjas. Pocos jóvenes quieren trabajar en un oficio tan arriesgado y peligroso y con los precios por los suelos por la competencia con las esponjas de Filipinas, el Mar Rojo y el Caribe, que es de donde proceden la mayoría de las que se pueden comprar en las tiendas turísticas. Además la sobreexplotación ha hecho descender mucho el número de esponjas existentes. Es preferible emplearse de camarero aquí o en la cercana Marmaris.

Las longevas esponjas (los organismos unicelulares que las forman pueden vivir hasta 200 años) cuando salen del mar no se parecen en nada al producto acabado que reconocemos, son pesadas y consistentes y de un color mucho más oscuro, casi negro. Se dejan secar al sol (ahí huelen fatal), después se lavan y estrujan y se blanquean para dar lugar a la clásica esponja natural. Los barcos, la mayoría entre 12-14 metros, de los buceadores de esponjas no estarán en el puerto. Salen en mayo y junio recorriendo la costa, hacen inmersiones de una hora cada vez entre 10 y 70 metros de profundidad, y no vuelven hasta octubre. Cinco a seis hombres  viven y duerme abordo con las esponjas durante toda la campaña. El equipo que utilizan suele ser anticuado y con frecuencia se producen accidentes, incluida narcosis por nitrógeno. Ya Homero homenajeaba a las humildes esponjas y las mencionaba en la Odisea, y todavía ningún sucedáneo sintético le llega ni a la suela del zapato.

Todavía queda mucho encanto en Bozburun, disfrutémoslo mientras aún se puede. Mañana a Datça.

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