Caria

En la antigüedad la costa y el interior de Asia Menor estaba dividida en provincias que debían su origen a las poblaciones indígenas o a pueblos que las habían colonizado procedentes de otras áreas. En muchos casos es difícil saber si un área debe su denominación a la población indígena o a los colonizadores, o tal y como es a menudo el caso, una mezcla de los dos.

Localización de la antigua Caria

Caria es una de esas regiones cuyos orígenes no son conocidos con certeza y hay pruebas contradictorias y los testimonios antiguos no nos proporcionan una respuesta definitiva.   Herodoto (484-425 a.C.) nos dice que los carios tenían estrechos lazos con las islas griegas. Súbditos del rey Minos de Creta, eran grandes tripulantes  y combatientes y tripulaban las flotas minoicas.  Entonces eran llamados leagios y cuando los griegos dorios y jónicos se expandieron desde la parte continental de Grecia hacia las islas, los leagios  fueron empujados a lo largo de la costa de Asia Menor. Tucidides, el historiador ateniense  (460-396 a.C.), nos proporciona una variación de la historia de Herodoto. Él afirma que  los carios eran piratas a lo largo de las islas griegas y que el rey Minos los   expulsó cuando la piratería se fue de la mano. Pausanias,  intrépido historiador y geógrafo griego del siglo II, dice que los carios eran una raza nativa de Anatolia y que colonos de Creta se mezclaron con ellos y adoptaron su nombre.

La pruebas arqueológicas actuales tienden a sustentar la opinión de que los carios eran una raza indígena con una larga historia propia. Los colonos que llegaron navegando a estas tierras fueron integrados y absorbidos por la población local.  La breve mención que Homero hace de los carios en el siglo VIII a.C.  es que eran de “lengua bárbara” y es interesante señalar que el dialecto más diferenciado de la Turquía occidental se encuentra todavía en esta región. Los turcos de Estambul se quejan de que no entienden todo lo que se dice en Bodrum (y turcos de Bodrum dicen lo mismo también).

Incluso durante los períodos griego y romano los carios preservaron su propia identidad. Se adoptaron las ideas arquitectónicas griegas y romanas  y presumiblemente también sucedió lo mismo con el vestido la dieta y religión.

Una de las cosas en que los carios eran muy reputados era su habilidad como navegantes. En el siglo VIII a.C. la armada caria era una fuerza temida y respetada, a pesar de una historia curiosa que relata Herodoto y que pone en cuestión esta aparente fama. Cuando Jerjes estaba preparando su flota para la invasión de Grecia en 480 a.C., Artemisia, reina de Caria, no sólo aportó naves a la expedición,  también comando la flota en persona. En la batalla de Salamina cuando los persas fueron derrotados por la numéricamente inferior flota griega, Artemisia consiguió escapar de una manera poco ortodoxa. Cuando su propia nave era acosada por un trirreme ateniense, y no tenía posibilidad de escapar porque varias naves persas erróneamente le cerraban el paso, de manera deliberada o accidental, viró y abordó un barco calindio de su bando, hundiéndolo. El barco ateniense abandonó la persecución, presumiendo que ella debía luchar del lado griego. Jerjes, observando desde una colina lejana asumió que el barco calindio era enemigo, y se admiró del valor de Artemisia. Jerjes dijo:

“¡Mis hombres (los persas) se han convertido en mujeres y mis mujeres (Artemisia) en hombres!”

Aparentemente ninguno de los desafortunados calindios sobrevivió para contarle la verdadera historia. Heródoto tenía una buena opinión de ella, a pesar de su apoyo a Persia en la contienda. Posiblemente porque ambos eran naturales de Halicarnaso.

En su momento de mayor extensión, los territorios de Caria se extendían desde lo que hoy es el lago Bafa en el norte  hasta el Lago Köycegiz al este de Marmaris, en la provincia de Mugla. En el norte estaban las antiguas ciudades de Heracleia, Alinda y Alabanda. En el sur Cauno representa el territorio cario más meridional  en donde se solapaba con Licia. El área se corresponde casi exactamente con la provincia turca contemporánea de Mugla. Caria permaneció intacta a lo largo de las grandes invasiones que pasaron a través de Asia Menor sin perder su identidad aunque esta  sufrió varios golpes a lo largo del tiempo.

Cuando los Persas dominaron Asia Menor bajo el reinado de Darío y Jerjes, Caria formó parte del gran Imperio Persa. Sin embargo, con la derrota de Jerjes por los atenienses y la formación de la Liga de Delos, las ciudades carias quedaron bajo dominio ateniense. Con la victoria de Esparta sobre Atenas en 405 a.C. las ciudades carias quedaron bajo dominación espartana, aunque sólo durante una década escasa, hasta que los espartanos fueron apartados del poder.

Los Persas volvieron a la carga y dividieron el imperio en satrapías, provincias controladas por un gobernador local leal a Persia. En 377 a.C. Mausolo se convirtió en sátrapa de Caria en Halicarnaso (hoy Bodrum) y, de manera astuta, llevó a Caria a un poder independiente sin despertar las iras de sus amos persas. Alejandro Magno invadió la región en 334 a.C. y con la ayuda de la reina Ada, una reina caria exiliada, pronto tuvo la región bajo su férreo control. La reina Ada fue designada gobernante y parece que se convirtió en algo parecido a una figura materna para Alejandro. La muerte de Alejandro en  323 a.C. dejó un vacío de poder y como muchas otras partes del entonces mundo civilizado, Caria fue pretendida por varios grupos aunque ninguno ganó control definitivo.

Los romanos finalmente pusieron orden y con la derrota del rey de Macedonia Filipo V en 197 a.C. tomaron el control de la región. Hubo sobresaltos políticos con la llegada de  Mitrídates en el 88 a.C. y el orgiástico gobierno de Marco Antonio poco después, pero la derrota de Antonio por Octavio marcó el comienzo de una era de gobierno estable y prosperdad para Caria. Hacia el final del Imperio Romano y comienzo del Bizantino, Caria comenzó a declinar, la población abandonó la zona y las una vez grandes ciudades ribereñas perdieron su antiguo poder y esplendor. Lo que sucedió en el interior es muy difícil de saber, ciertamente Caria ya no podía considerarse una región si no más bien una colección de ciudades costeras. El reino de Caria se mantuvo durante toda la antígüedad. Los siglos siguientes completaron la decadencia y Caria se convirtió en paulatinamente una remota y olvidada región.

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