La Goleta turca

En las afueras de Bodrum se encuentran los principales astilleros constructores de los barcos tradicionales turcos. Otras localidades también albergan reputadas ataranzas, como Bozburum y Fethiye. Se construyen todavía con los métodos tradicionales, aunque los materiales modernos han impuesto algunas técnicas nuevas a los constructores. Primero se hace la quilla, después se fijan las cuadernas para conseguir el esqueleto del barco. Después se forra con planchas de madera, constituyendo el caso, se construye la cabina y se coloca la cubierta, antes de completar el interior. El casco se calafatea, se pinta y se barniza. Muchos de los herrajes son fabricados por artesanos locales. Aunque el aspecto del barco una vez botado es impresionante, la calidad de la madera y la habilidad de los carpinteros deja mucho que desear. Muchos de los barcos son construidos con pino local no convenientemente  tratado y con lleno de nudos. Esto se refleja en la expectativa de vida de estos barcos que se calcula en 30 años como máximo y para muchos poco más de 20 (un barco construido adecuadamente con maderas duras tiene una vida útil de al menos 3 veces superior).

Esqueleto de una goleta

Hay numerosos mitos acerca de estos barcos, las goletas y los tirhandils , actualmente construidos casi exclusivamente para alquiler. En los años 80 no había prácticamente astilleros locales, salvo los que fabricaban unos cuantos barcos para propietarios privados o unos pocos barcos de pesca y para la extracción de esponjas. El barco más popular, la goleta, con la proa tipo cliper, y una popa ancha, es una extensión de un diseño italiano conocido como varkalas en Grecia, relacionado con la bagalla árabe. El nombre proviene del francés goelette. Se han usado para el comercio en el Egeo durante siglos, aunque el caso ha evolucionado, hacia una bañera más grande, ancha  y sobresaliente por la popa, para que puedan habilitarse más camarotes bajo la cubierta y para habilitar una mesa permanente para hacer vida al aire libre. La manga ha aumentado también considerablemente para incrementar la habitabilidad. El aparejo también ha cambiado y perdiendo importancia, ya que pocas goletas navegan a vela en realidad y lo hacen casi siempre a motor, por lo que he leído a una velocidad media de crucero de 8 nudos. Originalmente llevaban  velas latinas con mástiles bajos, ahora tienden a ser velas cangrejas, aunque muchas goletas llevan velas bermudinas o Marconi, como los modernos barcos de vela de casco de fibra.

La mesa dispuesta a bordo de una goleta. ¡faltan dos platos!

Los tirhandils son mucho menos populares, porque su diseño (casco casi simétrico en el sentido proa-popa con doble roda), que a mí me recuerda a una menorquina aparejada, aunque más marinero, es menos habitable.

Tirhandil

Recientemente las técnicas de fabricación han mejorado y se presta más atención a los detalles y se usa madera de mejor calidad, con lo que se construyen algunos barcos nuevos realmente maravillosos. El diseño es realmente ideal para el charter con mucho espacio en la cubierta y debajo de ella y el resultado es muy agradable estéticamente. Muchos patrones de estas goletas son personajes entrañables y la tripulación cuida del pasaje con esmero, incluida la preparación de las comidas.

Una cabina típica

La Bodrum Wooden Cup, constituida en 1989 para fomentar que las goletas locales izaran alguna vela y navegaran impulsadas por el viento ha contribuido al auge de la fabricación y uso comercial de las goletas. Dura cuatro días y se celebra a mediados de octubre cada año. Sus normas han evolucionado y ahora hay que apagar la máquina antes del pistoletazo a los 5 minutos de salir (al comienzo eran tolerantes con el uso del motor a cambio de un “handicap” en la clasificación, pero eso dió lugar a numerosas disputas, protestas, acusaciones de trampa y peleas que llagaban casi hasta las manos). Las goletas admiten tripulantes de pago que pueden participar en la maniobra.esto está fomentando la aparición de diseños más marineros y veloces navegando a vela, se presta más atención al aparejo y las tripulaciones están mejor formadas en la navegación a vela. Hay varios premios, pero el más codiciado es la Copa Bodrum, reservada al ganador en la categoría tradicional.  La regata es pintoresca, las reglas incluso si se conocen se respetan sólo parcialmente, el control de los barcos es limitado, se producen numerosos incidentes. El espectáculo de los barcos con todas las velas desplegadas es formidable y las fiestas después de cada manga son interminables aunque peligrosas para los patrones ganadores a quienes se intentará embriagar con raki para disminuir sus posibilidades al día siguiente. ;-)

Ataranza en Fethiye

Como dice la revista Yate en un artículo titulado Goletas Turcas una navegación tranquila :

UN CLÁSICO DE MADERA
La confortabilidad de las goletas reside sobre todo en su amplitud y en el placer de navegar en una embarcación clásica de madera. Entre las características que hacen cómodas y seguras estas naves destacan el salón amplio y los techos altos, que facilitan la ventilación; la botavara y las bordas altas; las holgadas cabinas; los enormes y despejados solárium con colchonetas; el comedor en cubierta y la cocina con equipo profesional. En cuanto al equipamiento, según el modelo, pueden incluir: equipos de pesca, escalera de baño, neveras y congeladores, radio teléfono VHF, teléfono móvil, equipo Hi-Fi, embarcación auxiliar con motor fueraborda, canoa y windsurf, aire acondicionado, lanchas para esquí acuático y embarcaciones de vela ligera. Según el tamaño de la goleta, a bordo se encuentran de tres a cinco tripulantes, entre ellos el capitán, un cocinero y marineros. Además de las ,tareas en cubierta y las maniobras de navegación, y de atender a los clientes en la práctica de deportes náuticos (kayak, windsurf, esquí acuático), la tripulación se encarga del servicio de comidas y del bar. También son los responsables de hacer las camas y de la limpieza de todas las dependencias y cabinas del barco.

TRAVESÍAS
Estos confortables motoveleros de madera son la embarcaciones ideales para explorar el cálido litoral turco. Las posibilidades de travesía son infinitas. Entre las habituales rutas de una semana destaca el itinerario que partiendo del pintoresco pueblo de Göcek llega hasta la bahía de Yesilkoy tras haber visitado las ruinas bizantinas de la isla de Gemiller, paseado por las estrechas calles de la ciudad de Kalkan, nadado en la bella playa virgen de Patara y pasado dos días explorando las calas y bahías del área de Kekova, para terminar en la preciosa Kas, ciudad que duerme de día y vive de noche. Otra de las opciones es embarcar en el animado pueblo de Bodrum y continuar hasta el fondeo de Knidos, para seguir hacia el puerto de Datca, la abrupta y roja tierra de Bencik, el pueblo de Bozburun, la bahía de Bozukkale y su ciudadela griega, la bahía de Serce Liman, donde se han encontrado restos de naufragios que se encuentran en el museo arqueológico del castillo de Bodrum, para finalmente llegar a la bahía de Göcek. Las goletas se alquilan de mayo a octubre y los precios oscilan según el mes y la embarcación. La goleta Xenos, por ejemplo, preparada para acoger a ocho pasajeros cuesta 840 euros por día en mayo y 1.236 euros por día en agosto. La goleta Dolce Vita (categoría lujo) permite acoger hasta 10 invitados y sale por 1.800 euros por día en mayo y 3.720 euros por día en agosto. Estos precios son orientativos, ya que hay hasta 24 goletas en la flota. El precio incluye el barco, la tripulación, los impuestos, el seguro, combustible para máximo cuatro horas diarias, sábanas y toallas, embarcación auxiliar con fueraborda y tasas de navegación en Turquía. No incluye comidas, bebidas, amarres o transfer. Las goletas se alquilan en Croacia, Italia y en las islas griegas del Dodecaneso, además de en Turquía.”

Como recoge este interesantísimo Fotoblog de Turquía , los turcos son reputados constructores de barcos desde hace siglos y la marina fue un gran baluarte en la expansión y mantenimiento del Imperio Otomano:

A finales de los años 70 (del siglo XVI) el capitán Antonio de Echávarri se desplazó hasta Constantinopla (la actual Estambul), en calidad de espía, para llevar a cabo un informe sobre la marina de guerra otomana. En su relación de oficios sobre la atarazana de la ciudad se podía leer:

“Maestros dacha o Carpinteros, tiene hasta cien; Calafates, otros tantos; Remolares, cincuenta; Boteros, cincuenta; Herreros, hasta ochenta; Estoperos, otros tantos; Aserradores ciento y veinte, Cañameros, sesenta; Mazaraguis, que son los que hacen poleas y tallas, hasta veinticinco. Y estos ordinariamente trabajan en la Atarazana, cada uno en sus Artes”.

Planos de una goleta turca

Desde luego los turcos han sabido potenciar un tipo de turismo de alta capacidad adquisitiva y que da trabajo a mucha gente, que es moderadamente respetuoso con el ambiente y que permite soñar con antiguas travesías y disfrutar de unos maravillosos días en un mar de una belleza y una historia inigualables.

Goleta trasnochadora

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