El castillo de San Pedro

Plano del Castillo de San Pedro de Bodrum

Mientras que la antigua Halicarnaso ha desaparecido casi por completo, el Castillo de los Caballeros de San Juan de Jerusalén se ha mantenido practicamente intacto desde su construcción a principios del siglo XV.

Losa Caballeros fueron fueron expulsados  en 1291 de Palestina con el resto de los cristianos por los mamelucos, bajo la égida del sultán Baibars.

Recalaron primero en Chipre y después en Rodas, que tomaron en 1308. Allí desarrollaron nuevas habilidades militares y se hicieron marineros. En sus veloces galeras estos corsarios cristianos se convirtieron en una fiera y respetada fuerza naval de combate a lo largo de la costa de Asia Menor. Desde Rodas construyeron una serie de castillos en las islas del Dodecaneso y después decidieron tener una base en tierra firme. La península al este del puerto de la antigua Halicarnaso, donde había estado ubicado un fuerte Selyúcida resultó ideal para sus fines y la construcción comenzó a cargo del alemán Heinrich Schlegelholten 1402.

El diseño del castillo se condicionó a la división de la orden en Lenguas, las ocho nacionalidades europeas de las que los caballeros eran reclutados: Provenza, Auvernia, Francia, Italia, Aragón-Navarra, Inglaterra, Alemania y Castilla-Portugal. En el castillo hay cinco torres, la de la serpiente, la italiana, la francesa (que incluye a Provenza y Auvernia), la Inglesa y la Alemana. Seguramente Aragón y Castilla se acomodaban en una de las cuatro torres o no estaban representadas en el castillo. Tiene una planta casi cuadrada mide 180×185 m y su lugar más alto es de 47.5 m sobre el nivel del mar. La entrada se realiza por la primera puerta situada en la esquina NW, se traspasan 7 puertas antes de entrar en el Castillo. Los lados norte y oeste tienen doble muro.

El castillo de San Pedro es un extraordinario ejemplo de arquitectura medieval militar, ahora parcialmente restaurado para acoger al Museo de Arqueología Submarina. En el museo se exhiben de forma muy original los hallazgos de los pecios excavados a lo largo de la costa. Peter Throckmorton levantó el museo de la nada al comienzo de la década de los 60 y George Bass y el Instituto de Arqueología Marina continuaron la tarea. Ya hemos hablado de los pecios en otra entrada de este blog. La exposición está ubicada en diferentes estancias y corredores, de manera que, para seguirla se realiza al mimo tiempo un recorrido por todo el castillo.

Museo de Arqueología Submarina

El Museo de Arqueología Submarina  recibió una mención especial en 1995 como un Museo Europeo del Año, está stuado en el Castillo desde 1964, aumentando sus salas a medida que la restauración del castillo avanzaba.

Muchos de los objetos del museo pueden tocarse, sentirse y leer explicaciones acerca de los mismos.

Los 14 departamentos del Museo son

Horario del Museo de Arqueología Marina (cierra lunes)  09:00 a 12:00 y de 14:00 a 19:00. Precio: 10 Tl o 7,7 €

De la Princesa Caria  (martes, miércoles, jueves y viernes ) 10.00-12.00,  14:00-16:00. Precio:  5 TL

Pecio de Uluburun (cierra el lunes) 09.00-12.00, 14:00pm- 18:30.  Precio: 5 YTL

Aquí se pueden ver más fotos del Museo de Arqueología Submarina.

Y esta es la extraordinaria página web del The Bodrum Museum of Underwater Archaeology, en inglés, con historia del castillo, información detallada de las salas y departamentos, vistas 360º …

 

Halicarnaso

Antiguo Halicarnaso

Para un lugar que fue capital de Caria y la sede de una de las siete maravillas de la Antigüedad, poco queda en Bodrum que recuerde su pasado esplendor. La ciudad es un collage de trozos de edificios antiguos. Uno se puede encontrar la sección de una columna usada como base para una maceta, bloques de antiguo mármol incluidos en un edificio o en el castillo, parte de un friso usado como peldaño, un capitel sirviendo de mesa en un jardín, relieves y frontispicios incluidos en los muros de una casa o, sobre todo, del castillo. Todos los pedazos de la antigua ciudad que no se llevaron los británicos han sido reutilizados para desesperación de los amantes de lo clásico y placer de los sentidos de quién camine por sus calles.

Fundación e historia de la ciudad hasta Mausolo

Halicarnaso (del griego: Ἀλικαρνᾱσσός, Halikarnassos, latín Halicarnassus ; actual Bodrum, fue fundada por los dorios hacia 1000 a.C., como colonia de la ciudad de Trecén ( en la Argólida). Era una de las seis ciudades que constituyeron la Hexápolis dórica.

Originalmente sólo ocupaba una pequeña isla cercana a la costa, donde actualmente se ubica el Castillo de San Pedro. Estaba en el istmo de Cefirión (latín Zephyrium) e inicialmente se llamó Cefiria (Zephyria). La ciudad tenía al menos dos o tres fortalezas casi imposibles de conquistar, siendo la principal Salmacis, en una roca en la parte norte de la ciudad: otra era Arconeso, supuestamente una isla en frente del puerto (hoy Orak Ada). A causa de un conflicto religioso (un deportista se quedó con el trofeo que había ganado en lugar de dedicarlo al dios Apolo como era tradicional) y de sus afinidades jónicas fue excluida de la Liga Dórica hacia el siglo VII a. C., liga que pasó a llamarse Pentápolis dórica.

En el siglo VI a. C. fue sometida al reino de Lidia hasta que Persia la conquistó en 546 a. C.  Se independizó a principios del siglo V a. C., durante  la revuelta jonia, pero volvió a ser sometida por Persia hacia el 494 a. C., aunque conservó su autonomía interna y su prosperidad y fuerza. En estos años dependía del sátrapa de Sardes o Lidia. Ligdamis asumió la tiranía en  494 a. C., su viuda (o hija) Artemisia I luchó al lado de Jerjes II en la batalla de Salamina.

Ligdamis fue nombrado sátrapa  y fundó una dinastía cuyos descendientes gobernaron toda Caria, con cierta independencia de Persia hasta que en 386 a. C. los persas asumieron un dominio más directo. La dinastía gobernante en Caria y Halicarnaso estuvo la mayor parte del tiempo en la órbita de Persia, pero hablaban griego y admiraban Grecia y adoptaron su modo de vida y sus costumbres e instituciones, eran, ante todo, carios.

Mausolo y Artemisia II

El sátrapa más conocido y poderoso fue Mausolo que trasladó la capital de Milas a Halicarnaso. Era hijo de Hecatomno, fundador de la Dinastía Hecatómnida de sátrapas de Caria. Mausolo construyó la muralla de 7 Km de longitud, de la que se conserva la puerta de Myndos, cerró el puerto, construyó un canal en el actual istmo del castillo que conducía a un puerto secreto al este de la bahía, erigió varios templos, uno de los cuales, el de Afrodita, era considerado uno de los más bellos de la antigüedad y no se ha conservado, el anfiteatro cuyos restos se pueden visitar, y un gran palacio para si mismo, del que no se sabe ni donde estaba.  Asimismo amplio sus dominios territoriales controlando gran parte del sudoeste de Anatolia. Su mujer y hermana (los matrimonios incestuosos de los reyes, que se casaban con sus familiares, como los faraones de Egipto era una costumbre ancestral, para mantener la riqueza y el poder dentro de la familia) Artemisia II le sucedió.

Artemisia sobrevivió pocos años a su marido y hermano, muerto en 353 a.C.,  pero demostró su carácter cuando los habitantes de Rodas, entonces sometida a Halicarnaso, enterados de que una mujer gobernaba, se levantaron contra su dominio y mandaron una flota de guerra a atacar la ciudad. Artemisia escondió sus barcos al este del puerto y, cuando los rodios desembarcaron atacó la flota por detrás con sus naves de guerra, capturándola. Se dirigió entonces a Rodas con los navíos rodios y creyendo los isleños que los suyos volvían casa, no opusieron resistencia al ataque, por lo que Rodas fue de nuevo ocupada por los carios.

El gobierno de Artemisia quedó libre de amenazas pero murió a los dos años, sumida en la mayor de las tristezas por el extraordinario dolor que provocó en ella la muerte de su marido. Se dice que mezclaba las cenizas de éste en sus bebidas diarias, y que se fue apagando gradualmente de duelo hasta su muerte. Indujo a los más eminentes retóricos griegos a proclamar en su oratoria alabanzas a Mausolo, e invitó a arquitectos y escultores de renombre a Halicarnaso para decorar el monumento sepulcral de su marido, que ha dado nombre genérico a estas edificaciones, conocido como Mausoleo de Halicarnaso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo,  que fue también su lugar de reposo final.

Fue sucedida sucesivamente por su hermano Hidrieo y su hermana Ada, que también eran marido y mujer.

El Mausoleo de Halicarnaso

O tumba de Mausolo fue construido entre 353 and 350 a.C. Artemisia no regateó y llamó a los mejores arquitectos griegos del momento, Sátiro de ParosPiteo. Tenía unos 45 metros de alto y cada una de sus cuatro lados estaba adornado con relieves esculpidos respectivamente por grandes escultores de la época: Leocares, Briaxis, Escopas de Paros y Timoteo. a diferencia de otros grandes monumentos, sus relieves eran representaciones de hombres y animales y no de dioses. Era considerado una de las siete maravillas de la antigüedad y le dio nombre genérico a los monumentos funerarios. Permaneció en pié y fue respetado por los sucesivos invasores de la ciudad hasta al menos el siglo XII, en que fue destruido por uno o más terremotos.

Cuando llegaron los Caballeros de San Juan de Jerusalén estaba en ruinas y usaron una gran cantidad del mármol para construir su castillo, pero trasladaron al mismo las esculturas que no quemaron para fabricar yeso. En contra de una leyenda que circuló profusamente, los caballeros no descubrieron y saquearon las tumbas de Mausolo y Artemisia, las excavaciones del siglo XX demostraron que las tumbas fueron saqueadas mediante un tunel excavado, mucho antes de que llegaran los caballeros a Bodrum. La estatuas recuperadas por los caballeros permanecieron en el castillo hasta que Sir Charles Fellows, cónsul británico para Asia Menor se las llevó al Museo Británico a partir de 1852. Sir Charles Thomas Newton ,  viceconsul británico en Mitilene descubrió las ruinas del mausoleo entre 1856-1857. Entre 1966 y 1977 fué estudiado por el profesor danés Kristian Jeppesen de la Universidad de Aarhusy, escribió una monografía de seis volúmenes, así que no os quejéis que no me enrollé tanto, visto lo visto.

Alejandro Magno y los que lo sucedieron

Ada era también hija de Hecatomno, su padre, su hermano mayor Mausolo, su hermana (y esposa de Mausolo) Artemisia II y su hermano/marido Hidrieo habían ocupado el cargo. Mausolo había expandido el poder cario, Artemisia lo había asegurado e Hidrieo había continuado incrementando el prestigio de Caria. Cuando dejó la satrapía a Ada, el hermano menor de ambos, Pixodaro, lo tomó como una ofensa.

Las dos partes se enfrentaron y en el 340 a. C., Pixodaro logró el control de la capital Halicarnaso. Sin embargo, Ada aún recibía apoyo de otros puntos del país y se hizo con la fortaleza de Alinda. La dinastía fse desacreditó por estos hechos y a la muerte de Pixodaro en el 334 a. C., el rey Darío III envió a Orontobates casado con la hija de Pixodaro para hacerse cargo de la satrapía.

Ese mismo año Alejandro Magno invadió el Asia Menor. Ada le pidió ayuda para recuperar la satrapía a cambio de su apoyo para someter ciertas regiones de la zona que se mantenían todavía en armas. Alejandro aceptó el trato y Ada adoptó formalmente como hijo al macedonio. Ada fue nombrada sátrapa de nuevo, pero aún tenía que recuperar Halicarnaso, lo que no era una tarea nada fácil. Sus muros habían sido construidos por Mausolo a prueba de las recién inventadas catapultas. Además, la defendían mercenarios griegos comandados por un excelente general, Memnón de Rodas. El asedio a la fortaleza lo llevó adelante la propia Ada ya que Alejandro debía continuar su camino hacia el este. La ciudad se rindió al cabo de un año, fue destruida casi por completo y nunca volvió a recuperar su pasado esplendor. Se desconoce que fue de Orontobates. Los macedonios impusieron a Ada como reina hasta el 326 a. C. Es posible que la tumba de la princesa caria exhibida en el Castillo de Bodrum, que seguramente no podremos visitar, porque cierra los sábados, sea la de la propia Ada, aunque podemos consolarnos Haciendo una visita virtual.

Después de la muerte de Alejandro Halicarnaso pasó de mano en mano, primero fue gobernada por Asandro, sátrapa de Caria hasta el 305 a. C., cuando pasó a Antígono I Monoftalmos. En el 301 a. C., derrotado y muerto Antígono, pasó a Plistarco hasta el 294 a. C., cuando se convirtió en base naval de los lágidas de Egipto. En el 272 a. C. pasó a los seléucidas y bajo su gobierno se sabe que permanecía dentro una liga que continuaba a la Liga Caria.

Roma, Bizancio y los selyúcidas

En el 189 a. C., por el tratado de Apamea, pasó a Roma, bajo soberanía de la cual fue ciudad libre y más tarde colonia romana. En el 88 a. C. fue ocupada brevemente por Mitrídates VI Eupator, rey del Ponto. Después siguió en manos de Roma y Bizancio hasta el 1071, cuando cayó en manos de los turcos selyúcidas.

Los caballeros, el castillo y los otomanos

Los caballeros de San Juan de Jerusalén ocuparon la ciudad y construyeron el castillo de San Pedro en 1402. En 1522 cayó bajo soberanía otomana cuando Solimán el Magnífico conquistó la isla de Rodas. Parece que entonces era llamada Petrión o Petronium (probablemente del nombre del castillo) y los otomanos la convirtieron en Bodrum.

En Halicarnaso nacieron Heródoto, considerado el padre de la Historia y el también historiador Dionisio de Halicarnaso.

Bodrum: 7º destino y meta

Aproximación a Bodrum

El viernes día 11 deberíamos llegar a Bodrum anteriormente Budrum, antes Petronium (por el castillo de San Pedro), del cual deriva la denominación actual, en la antigüedad Halicarnaso (griego: Αλικαρνασσός)

Al aproximarse a Bodrum no es fácil distinguir de lejos la bocana del puerto. La acumulación de casas blancas en las colinas que rodean el puerto se ven muy bien, pero la punta del espigón no se diferencia del entorno hasta que estás casi encima. Hay unos bajos, los Dikilitas, en el extremo oeste de la bahía. Casi siempre uno o dos cruceros están fondeados fuera del puerto en su muelle específico con 10 o más metros de calado, situado al este de la bahía. Las motoras, pero también las goletas suelen entrar y salir a excesiva velocidad del puerto. Un bosque de palos surge pòr encima de los muelles cuando nos vamos aproximando tanto en la marina Milta, la principal, como de otras más pequeñas situadas en la bahía.

Cuando uno entra por mar  en Bodrum, hay dos cosas que llaman la atención. La primera es el majestuoso castillo de San Pedro, una gigantesca silueta medieval que domina la ciudad. Desde el mar parece una roca gris amorfa recortándose sobre los blancos edificios. Pero al irse acercando las torres, almenas, y muros defensivos van cobrando forma, de manera que en el puerto uno está bajo la sombra de sus altos murallas. La segunda es el constante bullicioso trajinar y la increíble vitalidad de la ciudad. Hay yates y goletas fondeados y atracados por todas partes, llenando todos los huecos disponibles. El tráfico marítimo también es un continuo sale-entra. Los automóviles y motocicletas recorren incesantemente el litoral de un lado para otro esquivando a los peatones.  Bodrum ha sido denominado el “St Tropez de Turquía” y aunque la comparación no es muy acertada, es un reflejo de la sensación que produce ver a tanta gente afanada en divertirse.

Después del silencio de la noche cuajada de estrellas en Cnido (poca luna habrá durante toda la travesía, que comenzaremos con cuarto menguante y terminaremos mañana sábado a mediodía – esta noche en términos prácticos – con luna nueva), seguramente el bullicio de Bodrum nos aturdirá un poco. Pero en cuanto te haces al  ajetreo cosmopolita del enclave, hay pocos sitios tan variopintos y donde disfrutar la noche y el día. Aquí es fácil en unas pocas noches dejar el hígado y los oídos para el arrastre.

Hasta hace menos de tres lustros Bodrum era una villa pesquera remota a la que era más fácil llegar por mar que por tierra. Desde que se construyó la carretera nueva al aeropuerto de Milas se tarda media hora, pero antes se tardaba cuatro horas por la vieja carretera vía Mumcular.

Bodrum era considerado un lugar tan remoto que los escritores y artistas disidentes eran exiliados aquí. El más famoso de ello fue Cevat Şakir Kabaağaçlı, exiliado por su criticas a la República Turca fundada en 1923. Llegó a Bodrum en los años 30. Pronto se ganó el alias de “El Pescador de Halicarnaso“, un pescador de historias, cuyas narraciones sobre Bodrum y sus personajes locales se hicieron famosos en toda Turquía, aunque pocos hayan sido traducidos a otras lenguas. Otros siguieron los pasos del “pescador” y la ciudad pronto tuvo reputación de ser un poco bohemia. Como ya hemos relatado en este blog, Kabaağaçlı y otros artistas fueron, en los años 50 los que “inventaron” el término “Mavi Yolculuk” (Travesía Azul)  y en concreto es el título de un libro publicado por Azra Erhat en 1957.

En los setenta la gente de pasta y los estambulitas, estambuleñ@s o fanariotas y urbanitas de otras grandes ciudades de Turquía como Ankara o Esmirna (Izmir) que estaban “en la pomada” siguieron los pasos de los artistas y escritores y convirtieron la villa en un pequeño enclave turístico, que en los últimos años ha ido creciendo y creciendo y parece que sin perspectivas de parar de crecer por el momento.

Las construcciones se han ido desparramándose por las colinas cercanas y, aunque la ordenanza municipal que limita el número de plantas a 3 ha evitado el surgimiento de horribles bloques de apartamentos gigantes, el crecimiento exponencial ha cambiado su carácter de un pueblo grande a una ciudad mediana. Para darnos una idea de este crecimiento baste decir que el año pasado contaba con 118.237 habitantes frente a los 32.227 del censo del año 2000: ¡casi se multiplicó por cuatro en 9 años!. A lo que hay que añadir los turistas que pueden multiplicar por 4 o 5 la población local en temporada alta.

Bahía de Bodrum

Al entrar en la bahía de Bodrum, a babor, en una colina que la separa de la vecina Gumbët, se ven una serie de molinos. Son del siglo XVIII, es decir del Imperio Otomano tardío, han estado en funcionamiento hasta los años 70 del siglo pasado. Ahora quedan apenas dos o tres en condiciones de funcionar. Vista La Mancha nada que nos deje boquiabiertos, pero la excursión hasta ellos proporciona una bonita vista. No creo que tengamos tiempo.

Molinos en Bodrum

Bodrum aún retiene la personalidad de ciudad-mercado y hay “feria” los viernes, día tradicional de descanso musulmán (no oficial en Turquía, que se occidentalizó hasta en el hecho de que el festivo sea el domingo) y el momento en que se aprovecha el desplazamiento a la mezquita para ir de compras.   Ese día, los agricultores y los camiones de transporte bloquean las carreteras de acceso a la ciudad en su trajinar de mercancías para el mercado. El mercado está ahora situado en el campo deportivo cerca de la ciudad vieja y la nueva  área industrial.

Mercado de los Viernes

En él hay todo tipo de frutas y verduras frescas, naranjas y mandarinas, limones, pomelos, melocotones, nectarinas, sandías, dulces melones, ciruelas, manzanas y cerezas (según la época), apilados en vistosas pirámides. También se pueden encontrar tomates y más tomates, berenjenas y más berenjenas ¡que sería de la cocina turca sin las berenjenas!, patatas, pimientos verdes, guindillas, zanahorias, coliflores, lechugas, cebollas y cebolletas, ajetes tiernos y perejil y otras hierbas aromáticas mediterráneas en cantidades industriales, que no por casualidad Turquía se denomina el mercado verde de Europa.

Tampoco faltan los quesos caseros, las aceitunas verdes y negras, frutos y frutas secos, hierbas secas y especias, pollos y patos vivos, corderos y terneras y ocasionalmente algún camello, cazuelas, sartenes, ropas y alfombras se exponen en un totum revolutum bajo toldos de algodón en una escena que parece extraída de un bazar de las Mil y Una Noches. Una razón en si misma para visitar Bodrum, aunque no se si durará hasta el atardecer, cuando previsiblemente llegaremos. Según otra información también hay mercado los martes (de ropa) y el sábado. En cualquier caso no creo que salvo la vistosidad y el espectáculo del mercado tradicional nos perdamos mucho que comprar, que podremos encontrar en muchos sitios permanentes.  Aquí podeís ver algunas compras tópicas del lugar

Así son algunas personas del lugar y que pasan por aquí

¿Y con esto y un bizcocho …?: ¡no! aún nos queda bajar a tierra, pasear por la ciudad y visitar el castillo y el museo de arqueología marina, soñar con la antigua Halicarnaso, y digo soñar, porque ver o tocar poco, que no queda casi nada del antiguo esplendor y menos de el Mausoleo de Halicarnaso, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Al castillo y a Halicarnaso le dedicaremos sendas entradas mañana o pasado.

Y haremos ¡las primera comida no incluida en el precio del crucero en siete días!, ya que hasta el sábado por la tarde no saldremos hacia Estambul en avión desde el aeropuerto de Milas-Bodrum.

En cuanto al tiempo, Las temperaturas mínimas y máximas en 2008 fueron:

Temperaturas medias Min./ Max.  en el  2008, en grados Cº
Ene Feb Mar Abr Mayo Junio Julio Ago Sep Oct Nov Dic
Min. 5 3 14 13 18 23 28 28 27 19 13 9
Max. 15 18 22 26 30 37 35 33 38 29 29 23

Más información del tiempo, hora de salida y puesta del sol, previsión a 9 días, viento, rachas … , aquí

Y ahora diapositivas de Bodrum

Y una interesante web de información sobre Bodrum

(griego: Αλικαρνασσός,

Hipócrates de Cos

Hipócrates de Cos Ἱπποκράτης ὁ Κῷος

«Ὁ βίος βραχὺς, ἡ δὲ τέχνη μακρὴ, ὁ δὲ καιρὸς ὀξὺς, ἡ δὲ πεῖρα σφαλερὴ, ἡ δὲ κρίσις χαλεπή».

«La vida es breve; el arte, largo; la ocasión, fugaz; la experiencia, engañosa; el juicio, difícil.»

Hipócrates Aforismos, I, 1

No vamos a ir a Cos, pero pasaremos muy cerca de la isla en la que nació Hipócates, el gran fundador de la medicina moderna y, siendo sanitarios el 75% de los viajeros, merece la pena que le dediquemos un pequeño recuerdo.

Hipócrates nació en Cos en 46 a.C. y quizás también murió en la isla que le vio nacer .  Otras fuentes sitúan su muerte en Lárisa. Se dice que vivió entre 83 o 90 años, aunque según algunas fuentes superó largamente los 100 años. Viajó por todo el Egeo enseñando y practicando la medicina durante toda su vida.

En su isla natal hay un Asclepeion construido poco después de su muerte como tributo a sus enseñanzas. ¡Lástima!, nos perderemos un agobiante paseo de 10 minutos por el mismo para volver corriendo al autobús ;-).

El juramento hipocrático moderno ha sufrido muchas modificaciones. Yo lo traduciría ;-) así:

Juramento hipocrático antiguo

Juro por Apolo médico y Asclepio, e Higía y Panacea, y por todos los dioses y diosas, tomándolos por testigos, cumplir este juramento según mi capacidad y mi conciencia:

Tendré al que me enseñó este arte en la misma estimación que a mis padres, compartiré mis bienes con él y, si lo necesitara, le ayudaré con mis bienes. Consideraré a sus hijos como si fueran mis hermanos y, si desean aprender el arte médico, se lo enseñaré sin exigirles nada en pago. A mis hijos, a los hijos de mi maestro y a los que se obligaran con el juramento que manda la ley de la Medicina, y a nadie más, les enseñaré los preceptos, las lecciones y la práctica.

Aplicaré mis tratamientos para beneficio de los enfermos, según mi capacidad y buen juicio, y me abstendré de hacerles daño o injusticia. A nadie, aunque me lo pidiera, daré un veneno ni a nadie le sugeriré que lo tome. Del mismo modo, nunca proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo.

Viviré y ejerceré siempre mi arte en pureza y santidad. No practicaré la cirugía en los que sufren de cálculos, antes bien dejaré esa operación a los que se dedican a ella. Siempre que entrare en una casa, lo haré para bien del enfermo. Me abstendré de toda mala acción o injusticia y, en particular, de tener relaciones sexuales con mujeres o con hombres, ya sean libres o esclavos.

Guardaré silencio sobre lo que, en mi consulta o fuera de ella, vea u oiga, que se refiera a la vida de los hombres y que no deba ser divulgado. Mantendré en secreto todo lo que pudiera ser vergonzoso si lo supiera la gente.

Si fuera fiel a este juramento y no lo violara, que se me conceda gozar de mi vida y de mi arte, y ser honrado para siempre entre los hombres. Si lo quebrantara y jurara en falso, que me suceda lo contrario.

Y en griego para comprobar si lo traduje bien: ;-)

Ἃ δ’ ἂν ἐν θεραπείῃ ἢ ἴδω, ἢ ἀκούσω, ἢ καὶ ἄνευ θεραπηίης κατὰ βίον ἀνθρώπων, ἃ μὴ χρή ποτε ἐκλαλέεσθαι ἔξω, σιγήσομαι, ἄῤῥητα ἡγεύμενος εἶναι τὰ τοιαῦτα.

Διαιτήμασί τε χρήσομαι ἐπ’ ὠφελείῃ καμνόντων κατὰ δύναμιν καὶ κρίσιν ἐμὴν, ἐπὶ δηλήσει δὲ καὶ ἀδικίῃ εἴρξειν.

Ἐς οἰκίας δὲ ὁκόσας ἂν ἐσίω, ἐσελεύσομαι ἐπ’ ὠφελείῃ καμνόντων, ἐκτὸς ἐὼν πάσης ἀδικίης ἑκουσίης καὶ φθορίης, τῆς τε ἄλλης καὶ ἀφροδισίων ἔργων ἐπί τε γυναικείων σωμάτων καὶ ἀνδρῴων, ἐλευθέρων τε καὶ δούλων.

Ὅρκον μὲν οὖν μοι τόνδε ἐπιτελέα ποιέοντι, καὶ μὴ ξυγχέοντι, εἴη ἐπαύρασθαι καὶ βίου καὶ τέχνης δοξαζομένῳ παρὰ πᾶσιν ἀνθρώποις ἐς τὸν αἰεὶ χρόνον. παραβαίνοντι δὲ καὶ ἐπιορκοῦντι, τἀναντία τουτέων.

Οὐ τεμέω δὲ οὐδὲ μὴν λιθιῶντας, ἐκχωρήσω δὲ ἐργάτῃσιν ἀνδράσι πρήξιος τῆσδε.

Ὄμνυμι Ἀπόλλωνα ἰητρὸν, καὶ Ἀσκληπιὸν, καὶ Ὑγείαν, καὶ Πανάκειαν, καὶ θεοὺς πάντας τε καὶ πάσας, ἵστορας ποιεύμενος, ἐπιτελέα ποιήσειν κατὰ δύναμιν καὶ κρίσιν ἐμὴν ὅρκον τόνδε καὶ ξυγγραφὴν τήνδε.

Οὐ δώσω δὲ οὐδὲ φάρμακον οὐδενὶ αἰτηθεὶς θανάσιμον, οὐδὲ ὑφηγήσομαι ξυμβουλίην τοιήνδε. Ὁμοίως δὲ οὐδὲ γυναικὶ πεσσὸν φθόριον δώσω. Ἁγνῶς δὲ καὶ ὁσίως διατηρήσω βίον τὸν ἐμὸν καὶ τέχνην τὴν ἐμήν.

Ἡγήσασθαι μὲν τὸν διδάξαντά με τὴν τέχνην ταύτην ἴσα γενέτῃσιν ἐμοῖσι, καὶ βίου κοινώσασθαι, καὶ χρεῶν χρηίζοντι μετάδοσιν ποιήσασθαι, καὶ γένος τὸ ἐξ ωὐτέου ἀδελφοῖς ἴσον ἐπικρινέειν ἄῤῥεσι, καὶ διδάξειν τὴν τέχνην ταύτην, ἢν χρηίζωσι μανθάνειν, ἄνευ μισθοῦ καὶ ξυγγραφῆς, παραγγελίης τε καὶ ἀκροήσιος καὶ τῆς λοιπῆς ἁπάσης μαθήσιος μετάδοσιν ποιήσασθαι υἱοῖσί τε ἐμοῖσι, καὶ τοῖσι τοῦ ἐμὲ διδάξαντος, καὶ μαθηταῖσι συγγεγραμμένοισί τε καὶ ὡρκισμένοις νόμῳ ἰητρικῷ, ἄλλῳ δὲ οὐδενί.

Los pacientes viajaban al Asclepeion de todo el Egeo para buscando la cura de la enfermedad que les afligía. Muchas de las prácticas preconizadas por Hipócrates y su escuela suenan sorprendentemente modernas.

Aunque en la antigüedad se hicieron grandes avances en cuestiones de saneamiento y agua potable, esto sufrió un retroceso hasta el siglo XIX, con las consecuencias de grandes epidemias. Todavía en 1805 se construye la primera cloaca máxima en Nueva York; en 1833 la de París; en 1848 la de Londres y en 1874 a 1905 el sistema de cloacas de Buenos Aires.

Los asclepeion se construían siempre cerca de fuentes de agua limpia y abundante, que se animaba a los enfermos a beber con abundancia. Se extremaba la limpieza de los locales  y la higiene de los utensilios y se desechaban las ropas viejas y vendajes. Se cuidaba mucho la dieta que recibían. Se favorecía el descanso y reposo de los pacientes. La cura ritual incluía la inducción de un trance seudo-onírico, posiblemente quemado sustancias en una vasija, y dejando dormir al paciente hasta que la terapia del sueño hacía su trabajo. Es posible que se practicara alguna forma de mesmerismo o hipnosis como Hemithea, la diosa de la salud, que usaba su arte para disminuir el dolor del parto.

La gran aportación de Hipócrates fue el rechazo de las supersticiones, leyendas y creencias populares que señalaban como causantes de las enfermedades a las fuerzas sobrenaturales o divinas. Los discípulos de Pitágoras lo consideraban el hombre que unió la filosofía y la medicina. Separó la medicina de la religión, creyendo y argumentando que la enfermedad no era un castigo infligido por los dioses, sino la consecuencia de factores ambientales, la dieta y los hábitos de vida. De hecho, no hay ni una sola mención a una presunta enfermedad mística en todo el Corpus hipocrático.

Sobre la epilepsia, decía, por ejemplo:

«Acerca de la enfermedad que llaman sagrada sucede lo siguiente. En nada me parece que sea algo más divino ni más sagrado que las otras, sino que tiene su naturaleza propia, como las demás enfermedades, y de ahí se origina. Pero su fundamento y causa natural lo consideraron los hombres como una cosa divina por su ignorancia y su asombro, ya que en nada se asemeja a las demás. Pero si por su incapacidad de comprenderla le conservan ese carácter divino, por la banalidad del método de curación con el que la tratan vienen a negarlo. Porque la tratan por medio de purificaciones y conjuros.»  Tratados Médicos: Sobre la Enfermedad Sagrada.

Otro concepto importante en la medicina hipocrática es el de «crisis», momento en el curso de la enfermedad en que o bien la enfermedad se hacía paulatinamente más grave y el paciente sucumbía y moría, o bien pasaba todo lo contrario y los procesos naturales permitían la recuperación del paciente.

La obra hipocrática Sobre el médico recomendaba que los médicos siempre fueran bien aseados, honestos, tranquilos, comprensivos y serios. El médico hipocrático daba especial atención a todos los aspectos de su práctica: debía seguir especificaciones detalladas para «la iluminación, el personal, los instrumentos, el posicionamiento del paciente y las técnicas de vendaje y entablillado» en el antiguo quirófano. Debía, incluso, mantener sus uñas con una longitud precisa.

También se daba mucha importancia a las doctrinas clínicas de observación y documentación: los médicos tienen que registrar sus descubrimientos y métodos medicinales de manera muy clara y objetiva, a fin de que estos registros se puedan transmitir y utilizarse por otros facultativos. Hipócrates anotaba regularmente y de manera precisa muchos síntomas. También extendió las observaciones clínicas a la historia familiar y el ambiente. La medicina debe a Hipócrates el arte de la inspección y la observación clínica.

Hipócrates era reacio a administrar medicamentos o emprender tratamientos específicos, por lo que, tras el diagnóstico general, seguía una terapia generalizada, aunque en determinadas ocasiones usaba potentes remedios. Este enfoque pasivo tuvo mucho éxito a la hora de tratar trastornos relativamente simples, como los huesos rotos, que requerían tracción para estirar el sistema esquelético y aliviar la presión en la zona lesionada. Se utilizaban el «banco hipocrático» y otros ingenios similares con estos fines.

Otro punto fuerte de la medicina hipocrática es la importancia que daba al pronóstico. Entonces la terapéutica dejaba mucho que desear  y a menudo lo mejor que podía hacer el médico era evaluar una enfermedad y deducir el curso más probable, basándose en las informaciones recogidas en historiales de casos similares.

Pese a estos avances, Hipócrates trabajó con muchas convicciones incorrectas, como por ejemplo la creencia en los cuatro humores.  La medicina de la época de Hipócrates desconocía muchos aspectos de la anatomía y la fisiología humanas, a causa del tabú griego que prohibía la disección de cadáveres.

Hipócrates es considerado un precursor de la dietética, promoviendo el consumo de legumbres y frutas, aunque sus enseñanzas al respecto se consideran obsoletas. Los alimentos se clasificaban en función de su correspondencia con uno u otro de los cuatro elementos: el agua, la tierra, el aire y el fuego, que corresponden a cuatro temperamentos definidos por la teoría de los cuatro humores: flemático, melancólico, sanguíneo y colérico, respectivamente.

Según Hipócrates, la alimentación también tenía que variar según el clima y las estaciones, que creía que influían en los humores. En invierno, un periodo en que domina el frío y la humedad, sería preferible consumir carnes con salsa, cocinadas con especias calientes; en primavera, cuando domina el calor y la humedad, se aconsejaba pasar poco a poco de los pucheros a los asados y empezar a comer más legumbres verdes; en verano, cuando domina el calor, sería el momento de consumir carnes y pescados a la plancha, más ligeros, y preferir alimentos fríos y húmedos como el melón, la ciruela o la cereza; en otoño, un periodo en que empieza el frío, haría falta comer alimentos apetitosos y ligeramente ácidos para expulsar la melancolía, así como reducir el consumo de vino y frutas.

Ilustración de los cuatro humores y temperamentos (colérico, melancólico, sanguíneo y flemático), en torno a un perfil clásico (dibujo de Leonardo da Vinci, hacia 1490).

Las escuelas de medicina de la Grecia Clásica estaban divididas en dos tendencias fundamentales respecto a cómo se tenían que tratar las enfermedades. La escuela de Cnido se concentraba en el diagnóstico, mientras que la de Cos se centraba en el cuidado del paciente y el pronóstico. La escuela cnidia, tenía una gran valía en el tratamiento de enfermedades comunes, pero no eran capaz de determinar qué provocaba enfermedades con síntomas poco conocidos. La escuela hipocrática o de Cos tuvo más éxito aplicando diagnósticos generales y tratamientos pasivos y fue capaz de tratar enfermedades de manera eficaz, lo que permitió un gran desarrollo en la práctica clínica.

La medicina hipocrática y su filosofía se alejan bastante de la medicina actual, en la que el médico busca un diagnóstico y un tratamiento específicos, tal como lo promovía la escuela de Cnido. Este cambio en el pensamiento médico desde el tiempo de Hipócrates ha provocado que el médico de Cos recibiera duras críticas a lo largo de los últimos siglos, siendo la pasividad de su enfoque terapéutico objeto de algunas denuncias especialmente críticas; por ejemplo, el médico francés M. S. Houdart se refirió al tratamiento hipocrático como «una meditación sobre la muerte».

7ª etapa: de Cnido a Bodrum

Extremo W golfo de Korfeci

Extremo W golfo de Korfeci, trayecto de Cnido a Bodrum

El viernes 11 deberíamos navegar desde Cnido a Bodrum. La distancia será de aproximadamente 25,68 M. Teniendo en cuenta que, si no queremos invadir aguas griegas ;-) tendremos que dar un rodeo recorriendo un  trayecto casi circular paralelo al contorno de Cos a al menos 4 M de distancia, que es por donde pasa la frontera en el medio del mar. Algo más de tres horas de navegación, sin contar posibles desvíos para hacer paradita en alguna cala .

No puedo dejar de estar triste al imaginar la última etapa, como imagino que me sentiré cuando partamos hacia nuestra meta definitiva en este crucero, la antigua Halicarnaso. Se que el tiempo de la aventura y del viaje es diferente al tiempo de la rutina y la vida cotidiana, cunde más, se alarga y en un barco, más aún. Seguramente nos sentiremos satisfechos, como quién ha hecho el amor inspirado por Afrodita, pero, de momento, no puedo evitar sentir tristeza por comenzar, aunque sea virtualmente, la última etapa.

Cuando salgamos de Cnido veremos, imponente, el cabo Krio (Deveboynu Burnu en turco), con el faro. Si sopla el Meltemi lo sentiremos con toda su intensidad al asomar la proa cuando superemos el cabo. Entre este cabo y el cabo Iskandil, navegaremos con rumbo casi norte, ligeramente este durante un cuarto de milla o menos. Quizás veamos, si nos los ha retirado el hombre o el mar, los restos de uno o más naufragios que se veían en Panoramio.  Tendremos tiempo para despedirnos de las islas Simos, Rodas, y la volcánica Nisiros, antes de doblar el cabo, para que por fin Cos, la patria chica de Hipócrates nos acompañe a babor o a popa por babor hasta Bodrum.

A partir del Promontorio Dorio nos adentraremos en el golfo (körfeci)  de Gökova (en turco “las planicies del cielo azul”). Es el antiguo golfo de  Keramos o Cerámico, un buen mordisco de agua  a la montañosa y alta costa que le rodea, casi cerrada por el continente y las islas que la circundan. Alrededor de él había muchas ciudades importantes en la antigüedad y bullía de actividad, como hoy en día  las goletas, los yates y  los ferrys con los que seguro que os encontraremosy quizás algún cruceros y barcos de pesca y mercantes. Hoy sufre un renacer de la mano del turismo en general y el náutico en particular, ya que hasta hace poco era uno de los lugares más remotos del Mediterráneo. Hay un punto de la en la península de Datça (que forma el límite sur del golfo) llamado paso (puerto) de  de Sakar, de 670 metros de altura, que permite ver de un lado el golfo de Gökova, y del otro el de Körfeci, del que procedemos (Datça …). Al fondo del golfo, a donde nosotros no iremos, hay una planicie y una ciudad homónimas. La sonda volverá a volverse loca, recuperaremos profundidades superiores a 200 metros, incluso a 500.

Seguro que no vamos en línea recta, pararemos en alguna cala, quizás en la vertiente norte de la península de Datça, por ejemplo Mersincik, al este del cabo Krio o, con más probabilidad en alguna cala al este o al oeste de Bodrum que nos quiera mostrar nuestro capitán y esté agradablemente resguardada del viento si sopla con intensidad, por ejemplo Bitez al oeste, en la propia isla Karaada, que cierra la bahía de Bodrum y tiene fondeaderos al sur, o en Safra, al este.

Espero que el atardecer sea bonito cuando lleguemos a Bodrum, que la luz rojiza ilumine al impresionante Castillo de San Pedro de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, después de Malta. Bodrum es la indiscutible cabecera turística de la zona, un “resort” turístico de juerga continua, en total contraste con las tranquilas villas a las que es casi obligatorio llegar por mar, la mejor manera, si no la única, de explorar esta y otras costas turcas del Egeo.

Sólo se puede sentir y entender completamente esta costa en la que habremos pasado una semana, penetrando en una tranquila y rocosa cala de aguas cristalinas camuflada con pinares que llegan hasta el borde del mar y fondeando con un largo cabo a proa para llevar el barco lo más próximo posible a la orilla para que un tripulante salte a largar una amarra por popa a a un árbol o una piedra de la costa a la manera mediterránea. Quien espere playas en esta costa está desencaminado, pero ¿quién quiere playa pudiendo nadar y bucear desde el barco en aguas tan transparentes que siempre parecen menos profundas de lo que en realidad son, rodeado de rocas vestidas de pino?.

Oráculo: “conócete a ti mismo”

En el año 546 a.C. los Cnidios se preguntaban si debían continuar construyendo un canal a través del Promontorio Dórico, como parte de su defensa, ante la amenaza de una inminente invasión persa. Esa duda motivó la consulta al oráculo.

Si iba a haber guerra o esta se iba a terminar, si se debía construir una ciudad o no en un lugar concreto, si había que enfrentarse o rendirse a un invasor o, a un nivel más mundano si va a ser niño o niña o si será correspondido el amor, todo ello era motivo para consultar un oráculo en la antigüedad.

El oráculo de Delfos era el más preeminente y conocido del mundo clásico, pero había otros oráculos menos famosos. El oráculo de Dídima en el Golfo de Maldalya (actual Güllük Körfezi), al norte de Halicarnaso, era uno de ellos. Otros estaban en Creta, en Pafos y Chipre, en Micenas y Epidauro en Cólquida en el extremo occidental del Mar Negro, en Ammon en Libia, en Atenas e incluso, durante un breve período de tiempo, en la incrédula Roma. También había uno de Fethiye, justo al lado de Göçek, nuestro punto de partida. Muchas otras culturas han generado sus propios oráculos.

La sibila de Delfos, de Miguel Ángel en la Bóveda de la Capilla Sixtina

Un oráculo era la respuesta a una pregunta a cerca del futro de un dios o un un semidiós. Apolo era el dios predilecto para la profecía y el santuario de Delfos, dedicado a él, el oráculo preferido. El oráculo era emitido por una sacerdotisa, la Pitia o Pitonisa, sentada a horcajadas sobre un pozo del que emanaban vapores tóxicos. Otras versiones dicen que se quemaba laurel y que el humo hacía entrar a la sacerdotisa en trance. La respuesta que daba la pitonisa debía ser siempre interpretada: en algunos casos la respuesta era un galimatías ininteligible, pero los intérpretes del templo siempre se las ingeniaban para sacar algo en limpio, usualmente en versos hexámetros, y debe suponerse que el poder real del oráculo residía en esos intérpretes poéticos. Los oráculos eran frecuentemente ambiguos y alguna de las ambigüedades tuvo trágicas consecuencias. Cuando Filipo II, rey de Macedonia, padre de Alejandro Magno, consultó al oráculo délfico antes de enfrentarse a los persas, recibió la siguiente respuesta:

El toro está coronado,

El fin está próximo,

El sacrificador está listo.

Se pensó que esta respuesta significaba el triunfo de Filipo en el Imperio Persa.  El nuevo emperador de los persas acababa de ser coronado y el símbolo de la capital persa era el toro. No cabía duda de que el toro era él. El fin está próximo porque el sacrificador está cerca y ese era Filipo. Pero poco después Filipo fue asesinado en un teatro durante la boda de su hija Cleopatra con Alejandro de Epiro, por uno de sus guardaespaldas personales, Pausanias. Entonces se dieron cuenta de que lo que ellos pensaban sobre el oráculo era totalmente erróneo. Aristóteles supo de la respuesta de la pitia y este fue quien dedujo el verdadero significado del oráculo: Filipo era el toro, como muy bien le decían cuando les hacía los honores a dos mujeres en una noche, y el fin está cerca porque el sacrificador ya estaba listo. Este fue Pausanias, su asesino. Este oráculo lo que quería era avisar sobre el asesinato de Filipo. Fue una premonición que no fue entendida.

La anbigüedad de las respuestas significaba, de hecho, que el oráculo tenía un porcentaje de aciertos excelente ;-). Cuando los griegos preguntaron si ganarían a los persas en la batalla de Salamina, esta fué la críptrica respuesta recibida:

Siembra y cosecha, los caballeros llorosos dirán

Cuantos miles lucharán en Salamina y caerán

Lo que no decía era de que lado caerían los miles de muertos.

El oráculo no podía ser parcial ni aceptar sobornos. Cuando los Cnidios le preguntaron por su canal,el oráculo de Delfos estaba en un periodo pro persa, a pesar de estar bajo control griego.  Posiblemente la sacerdotisa pensó que el santuario estaría bajo control persa en un futuro próximo cuando comparó la posibilidad de victoria de la flota persa frente a la griega. Lo cierto es que se lo tomaron en serio, se rindieron a los persas, no hubo derramamiento de sangre y los invasores fueron generosos con Cnido, que conservó una gran autonomía.

A pesar de la frecuente naturaleza parcial del oráculo, a pesar de los sobornos y las guerras mantenidas para controlar el prestigioso oráculo, siguió siendo el más respetado de todos los lugares sagrados. Delfi mismo era considerado “el ombligo de la tierra”, y para todos los que hayan estado en la escarpada montaña en la que se erigía el templo, no es muy difícil de entender por qué. El lugar está en la ladera de una gran hendidura en la montaña del Parnaso que se abre sobre la planicie de Itea y el mar a un buen trecho.

Delfos era mucho más que un mera empresa de adivinación del futuro, era un aglutinante para la civilización griega. Fue un punto de referencia estable en un mundo en continuo cambio amenazado por enemigos que cuestionaban su concepción del mundo. Cada ciudad estado tenía allí su “tesoro” (algo parecido a un pabellón en una exposición moderna y competían por que fuera el más bello y tuviera más riquezas. Allí se celebraban los juegos llamados Juegos Píticos cada ocho años y después cada 4, alternándose con los Juegos Olímpicos. Durante los juegos, en los que competían representantes de las ciudades griegas se declaraba una tregua o paz olímpica, para permitir a los atletas viajar en condiciones de seguridad desde sus países el lugar de la celebración. el propio sentuario era un lugar neutral y los peregrinos que acudían a él debían ser respetados, aunque no siempre se cumplió esta tregua.

Cuando los niños varones griegos libres cumplían doce años ingresaban en la palestra, donde se les enseñaba a desarrollar los músculos y a disciplinar los nervios. A los dieciséis años entraban al gimnasio, donde los griegos realizaban ejercicios físicos y atletismo. Los gimnasios contaban con una pista y lugares de ejercicio al aire libre entre los bosques. A los veinte años los griegos concluían su formación deportiva donde se les entregaban las armas y estaban capacitados para participar en los Juegos Olímpicos.

El valor de los Juegos antiguos fue múltiple: representó una manifestación religiosa de acatamiento a los dioses; contribuyó al desarrollo armónico del cuerpo y del alma; favoreció la amistad de los pueblos y ciudades y buscó la unidad de los Helenos.

Los organizaban y presidían sus magistrados que representaban en ellos al estado. La vida pública quedaba paralizada durante las fiestas ya que se suspendía toda actividad oficial. Durante ellas solamente se resolvían los asuntos de extrema urgencia. Ejercían una gran influencia en las relaciones de los estados, se acudía a ellos desde los sitios más remotos y se establecían treguas de carácter sagrado. Los juegos públicos eran una ocasión de acercamiento entre los Estados Griegos. Constituían el alma de las relaciones interhelénicas, puesto que equivalían a verdaderas asambleas generales del pueblo griego. Progresivamente además de las polis de la Grecia continental, aumentó la participación de las múltiples colonias griegas diseminadas por las costas del Mediterráneo. Olimpia se convirtió en una poderosa fuerza, que aglutinó, con la idea de un panhelenismo creciente, a todos los emigrantes griegos dispersos por el mundo helénico. La participación oficial de las ciudades griegas en las ofrendas y sacrificios y la colaboración de los particulares creaba una sensación de hermandad y surgía el sentimiento de la pertenencia a una estructura socio-política superior al de la polis. Paralelamente el espíritu de competencia, monopolizado tradicionalmente por la nobleza, se extendió al resto de la sociedad, que sin abandonar aun sus raíces religiosas, infundieron en el deporte características más democráticas.

En los muros del templo estaban escritos una serie de preceptos, entre ellos uno que sobrevivió de varias formas a lo largo de la Historia: “Conócete a ti mismo”. El Oráculo de Delfos era un referente para que la civilización griega se conociera a si misma.

Conócete a ti mismo” (que en griego clásico es γνωθι σεαυτόν, transliterado como gnóthi seautón) fue inscripto en el pronaos del templo de Apollo en Delfos, según el periegético Pausanias.  El aforismo ha sido atribuido a varios sabios griegos antiguos: Heráclito, Quilón de Esparta , Tales de Mileto, Sócrates, Pitágoras, Solón de Atenas.  Otras fuentes lo atribuyen a Femonoe, una poetisa griega mítica.

La frase “conócete a ti mismo” puede referirse en extensión, al ideal de comprender la conducta humana, moral y pensamiento, porque en última instancia comprenderse uno mismo es comprender a los demás también y viceversa. Sin embargo, los filósofos griegos pensaban que no se podía comprender el espíritu humano completamente, así que hubiera sido casi inconcebible conocerse completamente. Por tanto, la frase puede referirse a un ideal menos ambicioso, tal como conocer sus propios hábitos, moral, temperamento, habilidad de manejar la ira y otros aspectos de la conducta humana con la cual luchamos diariamente.  En latín, el aforismo se presenta como nosce te ipsum .

Conócete a ti mismo, γνωθι σεαυτόν, gnóthi seautón, nosce te ipsum

En esta curiosa página  (Ask the Oracle) podemos consultar directamente al oráculo. Pero la Pitia ahora habla inglés, lamentablemente. No respondo de la exactitud de sus predicciones, pero al menos es más barato que Rapell y compañía y seguro que no es menos preciso. ;-)

Cnido

Cnido

Ya estamos en Cnido o Gnido (latín Cnidus, griego Κνίδος, Knidos) el mismo puerto utilizado por los antiguos hace más de 2000 años, en plena Caria de la antigüedad, en la parte occidental de la península de Datça, que forma el “Sinus Ceramicus” o Golfo de Gökova, en cuya orilla norte está situado Bodrum, el antiguo Halicarnaso, nuestro destino final.

Breve repaso histórico

Fundada por los dorios del Peloponeso dirigidos por el mítico Triopes, posiblemente por los propios espartanos o lacedemonios, fue una de las ciudades de la Hexápolis dórica (Cnido, Cos, Halicarnaso y las ciudades de Lindos, Ialisos y Camiros en Rodas), que fue reducida a cinco cuando Halicarnaso se separó. La confederación se reunía en Triopio, donde se hacían juegos y celebraciones en honor a ApoloPoseidón y las  ninfas, además de las reuniones políticas.

No hay certeza de donde estaba Triopio, pero hay bastantes indicios de que estaría en la actual Palamut, como comentamos en la entrada anterior. Otros situan el templo de Apolo Triops (o Triopas o, Triopes) dios solar y mítico fundador y las celebraciones en la península o promontorio Triopo o cabo Krio,  frente al mar. Eso haría de Cnido la anfitriona de las reuniones de la liga, lo que no refleja ninguna fuente. Seguramente en Cnido habría un templo en honor a Apolo Triopio, pero no hay restos en la península y aquella zona se piensa que era la ubicación de las viviendas particulares.

Cnido comerciaba con Egipto (donde tenía la factoría de Naucratis) y tenía su tesoro en Delfos. Los Cnidios adquirieron gran riqueza y prosperidad gracias al comercio. La ciudad fundó colonias como Lípari y Melaina Korkyra (Greek: Μέλαινα Κόρκυρα, “Corfu Negro”) en la isla  Korčula en el mar Adriático.

La ciudad era gobernada en sus inicios por un senado oligárquico de sesenta miembros presidido por un magistrado, pero varias inscripciones sugieren que se fue democratizando con el tiempo.

Fue ocupada por el general persa Harpago, al servicio de Ciro II el Grande hacia el 540 a. C. Permaneció bajo dependencia de Persia hasta el comienzo de la guerra del Peloponeso en que los habitantes de Cnido fueron aliados de Atenas, pero la ciudad se separó de la alianza después de la derrota de la expedición a Sicilia en 413 a. C. Atenas intentó recuperarla y la atacó sin éxito.

En 394 a. C. el general ateniense Conón aliado con el rey chipriota Evagoras I y el sátrapa Farnabazo venció en estas costas a la escuadra espartana de Lisandro y destruyó la supremacía de Esparta.

Durante la guerra entre Roma y el seléucida Antíoco III el Grande, Cnido fue aliada de Roma. En 163 a. C. envió ayuda a Calynda rebelada contra Cauno. Fue incluida en la provincia de Asia cuando se creó en 129 a. C., pero fue ciudad libre dentro de la provincia, según asegura Plinio el Viejo. Antes del 67 a. C. fue atacada por los piratas cilicios, como también lo fueron Colofón, Samos y otros lugares, pero a partir de esta fecha Pompeyo aseguró la tranquilidad con diversas medidas militares y políticas.

Durante el Imperio Bizantino todavía conservó una considerable población y entre las ruina se identifican un gran número de edificaciones de estilo bizantino y los sepulcros cristianos y otros restos, como un curioso laberinto grabado en piedra son comunes en las cercanías.

Lo misterioso es la razón de la desaparición de la ciudad. Su puerto no se cegó como los de Cauno o Mileto, aún está aquí para acogernos y se llama ahora Büyük Limani (Puerto Grande). Los yates y las goletas lo usan como parada en sus cruceros azules y para resguardarse de la nortada como en la antigüedad. Los antiguos espigones están en su sitio todavía, aunque el situado al este está hundido. El del oeste en su extremo tiene unos 30 metros de profundidad. Alrededor del interior del puerto hay muchos restos de los antiguos muelles.  El pequeño puerto del norte, que Estrabón llamó el “puerto de los trirremes” con cabida para 20 de esos barcos de guerra, está abierto al norte y se ha cegado con la arena arrastrada por las olas, pero en lo demás está esencialmente intacto.

Lo cierto es que ya en tiempo de los romanos la ciudad no era una gran ciudad, las menciones durante el periodo bizantino son escasas. No hay noticia de ninguna gran calamidad como un terremoto o un incendio. No hay una buena respuesta, lo cierto es que declinó poco a poco hasta convertirse en una ciudad menor y ser abandonada en algún momento de la edad media.

Eudoxo el matemático y astrónomo, Sóstrato, el famoso costructor del Faro de Alejandría, Ctesias el médico e historiador, Agatárcidas, escritor, entre otros, nacieron en la ciudad.

Antiguo y “nuevo” Cnido

Cnido se trasladó desde su primitiva localización en la actual Datça a esta ubicación mucho más estratégica en 360 a.C.  Cuando el comercio se basaba fundamentalmente en el transporte marítimo, los vientos dominantes la convertían en un refugio casi obligado a la espera de que cediera el Meltemi para poder seguir rumbo al norte. Los datos históricos de Cnido se refieren tanto a la época en la que estaba en la actual Datça como a la etapa posterior al traslado.

El enclave definitivo estaba distribuido entre tierra firme (la actual  Tekir) y la isla Triopio, rematada por el cabo Krio (nombre turco: Deveboynu Burnu), unida al continente por un puente y una pasarela de piedra construidos por sus habitantes. La ciudad tenía dos puertos, que se conservan bastante bien, construidos uno a cada lado de la pasarela.  Uno de ellos, en el que vamos a fondear, el más grande, orientado al sur y resguardado del Meltemi  y otro militar llamado puerto de los trirremes, orientado al norte y cegado con arena en la actualidad. Ahora hay un itsmo estrecho y arenoso, lo que la convierte la antigua isla en una península. En la isla había sobre todo residencias privadas, mientras que los edificios públicos de considerable tamaño se ubicaban en la zona continental aplanada.

Las ruinas

Las ruinas fueron descubiertas en 1812 por la expedición de a  Society of Dilettanti, y la excavación ejecutada en 1857-1858 por Charles T. Newton, un diligente arqueólogo y vice-cónsul inglés en Mitilene.   Newton y sus colaboradores descubrieron, entre otros tesoros, una preciosa estatua de Deméter, y, a unos 4,5 Km al SE de la ciudad, en las ruinas de una espléndida tumba, un león colosal de mármol, de una sola pieza,  de 11 toneladas de peso, que se supone que conmemora la victoria en la batalla naval de  Batalla de Cnido en la que Conón derrotó a los Lacedemonios in 394 BC. Ambas piezas acabaron, junto con toneladas de tesoros, embarcadas en el HMS Beacon con destino al Museo Británico con el apoyo de Sir Charles Fellows, cónsul británico para Asia Menor.

Los restos de la ciudad cubren una gran extensión (la longitud máxima es de algo menos de 1500 metros) y se puede apreciar muy bien la estructura  y organización de la ciudad, al no haberse construido nada sobre ellas y no haber apenas vegetación que las cubra. Las murallas que rodean tanto la zona continental como la isla-península se distinguen perfectamente (son dos, una ciclópea y la otra en parte isódoma (aquella en que todos los sillares son idénticos) y pseudoisódoma (en que esa igualdad es aparente). En algunas zonas, especialmente en la zona de la acrópolis en la esquina noroeste de la ciudad están especialmente bien conservadas. La zona interior a las murallas está plagada de restos arquitectónicos.

Se distinguen el agora, las calles, el teatro, un odeón, un templo en honor a Dionisio, un templo de la Musas, el templo de Afrodita y un gran número de edificios menores y en una elevación al NE la acrópolis.  A unos km de las ruinas hacia al este se han hallado numerosas tumbas, algunas de las cuales son edificios de gran tamaño.Y los dos puertos ya descritos.

Lo que impresiona no es la integridad de las ruinas, es su extensión y su aislamiento. Si te sientas en una zona elevada y miras por un momento lo que queda de la ciudad puedes imaginarte perfectamente como podía ser.

Plano del antiguo Cnidos

El templo de Afrodita

El templo dedicado a Afrodita, a la cual estaba consagrada la ciudad, custodiaba la efigie de la diosa (Afrodita Cnidia) obra del escultor griego Praxíteles, también era célebre la Deméter de Cnido obra de Leocares, “recuperada” por Newton.

La Venus de Cnido, Afrodita de Cnido o Afrodita Cnidea es una de las más célebres esculturas de Praxíteles y una de sus primeras obras, realizada en Atenas en torno al año 360 a. C. La escultura representa a la diosa griega del amor (en su acepción del amor erótico), la belleza y la fertilidad femenina de Afrodita, prestándose a realizar, o tras haberlo efectuado, el baño ritual de las Eleusiadas. Fue la primera escultura que representó la desnudez femenina, admitida hasta entonces exclusivamente para las figuras masculinas. Por ese motivo fue rechazada en Cos (que encargó otra vestida de forma «más púdica y severa») y recaló aquí.

La Venus Colonna, copia romana de la Afrodita de Cnido conservada en la galería de estatuas del Museo Pío-Clementino (Vaticano)

Estaba ubicada en una plataforma circular en un pequeño templo. Fue un equipo dirigido por la arqueóloga americana Iris Love a mediados de la década de los 60 la que desenterró la plataforma y halló un fragmento de mármol en el que se distinguen las cuatro primeras letras del nombre de Praxíteles y las tres primeras de Afrodita.

La obra de Praxíteles se hizo rápidamente famosa y fue muy venerada: Plinio el Viejo relata que un joven se enamoró de la escultura (que, como todas las otras esculturas clásicas, la misma estaba pintada imitando lo más perfectamente posible al ser humano vivo).

Luciano de Samosata relató que el santuario tenía dos puertas, de manera que la estatua podía verse tanto por delante como por detrás y afirmó que la parte trasera de Afrodita era tan adorable como la delantera. Durante su inspección se percató de una mancha oscura en la parte posterior del muslo y le preguntó a la anciana que guardaba la llave de la puerta trasera si era un defecto del mármol. Ella le explico que un  joven locamente enamorado de la estatua había conseguido esconderse en el santuario para pasar la noche con la diosa y que a la mañana siguiente se descubrió la mancha, marca de la pasión del jóven y que nadie consiguió sacarla del mármol.

Del mismo autor es una descripción vívida de la estatua

“La diosa está en el centro, su estatua de mármol de Paros. Tiene los labios entreabiertos por una sonrisa sublime. Nada se esconde su belleza, que es totalmente expuesta, salvo una mano furtiva velando su pudor. El arte del escultor ha sido tanto que parece que el mármol se ha despojado de su dureza para moldear la gracia de sus miembros

Y del entorno del templo que describe rodeado de árboles frutales, mirto cuajado de bayas, cipreses, hiedra , vides cuajadas de racimos de uvas… y  lechos preparados para los días de fiesta para que los amantes hicieran públicamente el amor.

Otro relato asegura que Nicomedes I, rey de Bitinia ofreció pagar las considerables deudas de la ciudad a cambio de la estatua y los Cnidios se negaron .

El destino final de la estatua es un misterio. Una versión dice que desapareció durante un incendio ocurrido durante la rebelión de Niká en Constantinopla, ciudad a la que la había hecho transportar el emperador Teodosio.

Iris Love afirma haber descubierto la cabeza de la estatua en los sótanos del Museo Británico, a donde habría llegado con el resto del botín de Newton, extremo que niega el Museo, que identifica la deteriorada cabeza como Perséfone, descubierta en el santuario de Démeter en Cnido, y atribuida a la escuela praxitélica, no a Praxíteles mismo.

Se conservan muchas copias y versiones de la estatua, la más fiel se acepta que es la Venus Colonna , copia romana que se conserva en los Museos Vaticanos.

La escuela de Medicina de Cnido

No todo era sexo y comercio en Cnido. En esta ciudad se asentaba una importante escuela (facultad diríamos ahora) de medicina. La medicina en  Grecia Clásica estaba dividida en dos tendencias fundamentales respecto a cómo se tenían que tratar las enfermedades. La escuela Hipocrática, con sede en Cos, se centraba en el cuidado del paciente y el pronóstico, por su parte, la escuela de Cnido se concentraba en el diagnóstico

En general, la medicina de la época de Hipócrates desconocía muchos aspectos de la anatomía y la fisiología humanas, a causa del tabú griego que prohibía la disección de cadáveres. Por lo tanto, las enseñanzas de la escuela cnidia, que tenían una gran valía en el tratamiento de enfermedades comunes, no eran capaces de determinar qué provocaba enfermedades con síntomas poco conocidos. Por su parte, la escuela hipocrática o de Cos tuvo más éxito aplicando diagnósticos generales y tratamientos pasivos y fue capaz de tratar enfermedades de manera eficaz, lo que permitió un gran desarrollo en la práctica clínica.

La medicina hipocrática y su filosofía se alejan bastante de la medicina actual, en la que el médico busca un diagnóstico y un tratamiento específicos, tal como lo promovía la escuela de Cnido.

Diapositivas de Cnido